Por: Alvaro Forero Tascón

El negacionismo colombiano frente al populismo

En el mundo occidental la principal preocupación política es la crisis de las democracias en que el efecto más visible es el populismo de derecha.

En Colombia se habla permanentemente de signos de la crisis, como el desprestigio de los partidos políticos o de la justicia, pero no se analizan sus verdaderas causas. Y menos se acepta que hace rato esas causas generaron fenómenos de populismo, que por su apariencia velada podrían denominarse populismo perfumado, como resultado de la tensión entre el bolivarianismo y santanderismo colombianos, que nos diferencia de la tradiciones abiertamente populistas y caudillistas del resto del continente.

Aunque el populismo colombiano vuela bajo para evitar ser detectado por los medios, es evidente en sus manifestaciones: desde intentos de perpetuación en el poder, caudillismo pronunciado, derrota del bipartidismo de casi dos siglos, ataque frontal a las instituciones, polarización extrema, nacionalismo, militarismo, plebiscitos manipulados al estilo brexit, persecución política a la justicia, populacherismo, conexión directa de caudillos con los ciudadanos por encima de los partidos, abusos de autoridad, persecución a periodistas, hasta propuestas económicas irresponsables típicamente populistas. Colombia cumple con todos los decálogos del populismo, no solo porque tiene populismo de derecha y de izquierda, sino porque se encuentra en una etapa más avanzada que países contagiados recientemente, dado que el populismo de derecha le abrió camino al de izquierda, pero para derrotarlo en las elecciones presidenciales abrió un brazo antipopulista que llevó a la paradoja de que tenemos un gobierno no populista y un partido de gobierno populista, enfrentados a un líder opositor populista.

También son evidentes las crisis que permitieron el ascenso del populismo de derecha —la crisis de seguridad— y el ascenso de populismo de izquierda —la crisis de corrupción—, y que permitirán el relanzamiento del populismo de derecha —la crisis migratoria—. Todas han tenido la profundidad y duración suficiente para golpear la legitimidad democrática y convertirse en caldo de cultivo de expresiones políticas extremistas basadas en culpar a “élites corruptas” —políticas o económicas— encabezadas por caudillos carismáticos que se presentan como emancipadores del “pueblo puro”. La crisis migratoria aún no estalla en populismo gracias a que la política anti Maduro implicaba una cierta obligación de acogimiento de sus víctimas, pero el escalamiento del conflicto con Venezuela traerá consigo brotes nacionalistas de proporciones similares o mayores al sentimiento anti Farc, y el hecho de que el populismo generado por ese fenómeno se esté agotando, seguramente estimulará a sus instigadores a explotar emocionalmente este nuevo yacimiento.

Las fuentes principales del populismo contemporáneo son la inmigración, la corrupción, el terrorismo y el libre comercio. Colombia sufre profundas crisis en dos, en materia de corrupción e inmigración, estaba superando el terrorismo, pero puede estar retrocediendo, y empieza a mostrar señales de resentimiento al libre comercio. Sin embargo, las respuestas institucionales son muy débiles, lo que genera un cuadro favorable para el agravamiento del populismo.

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2019-09-23T00:00:57-05:00

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2019-09-23T00:15:01-05:00

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