Por: Alberto Donadio

El nórdico

En entrevista de 1964 que se mantuvo en reserva hasta ahora, Jackie Kennedy describió a Alberto Lleras como "nórdico en su tristeza". Es un calificativo que le viene bien. Lleras fue lo contrario de guapachoso. Parecía frío porque era sobrio.

En La muerte de un presidente, de William Manchester, Jackie ya había dicho que admiraba a Lleras. Ahora El Tiempo señala que, a raíz de la publicación del libro en 1967, el expresidente llamó a Hernando Santos: “Voy a encargarte la única lagartada que te pediré en la vida”, le dijo, antes de solicitarle que publicara el párrafo donde Jackie se refería a él. El periódico lo destacó al día siguiente en primera página.

Eso sí parece poco nórdico. El Lleras lagarto es inverosímil. He aquí las pruebas. El nieto de Lleras, Felipe Zuleta, recuerda que en la primera presidencia, en 1945-46, su mamá, Consuelo, llegó un día con una medalla que se había ganado en el colegio. Alberto Lleras dispuso devolverla porque los hijos del presidente de la República no podían recibir condecoraciones ni regalos de nadie. (¿Sería en este sórdido precedente que se inspiraron Arias y Uribe para organizar el bazar pro latifundistas de Agro Ingreso Seguro?).

Una vez el untuoso columnista Roberto Posada, D’Artagnan, le pidió a Lleras una dedicatoria en un dibujo que Osuna había hecho del expresidente. Según Posada: “Ya con gafas y con la pluma en la mano, simplemente firmó el cuadro, y punto. Nada más. Y al reclamarle en tono respetuosísimo si no iba a escribir alguna frase siquiera, me dijo: No ala. Así como está es suficiente”. A Alberto Lleras no se le dañó con la edad el detector de lagartos.

El 30 de agosto de 1958 Lleras acababa de posesionarse de la presidencia, por segunda vez. Dictó el decreto 1.678 para prohibir que en las oficinas públicas se colocaran retratos del presidente o de otros funcionarios. Dispuso además que el presidente y “los demás empleados al servicio de la nación… recibirán el tratamiento que corresponda a la denominación del cargo que desempeñen sin anteponer ningún adjetivo, a excepción de señor y usted”. Veníamos del gobierno del Teniente General Jefe Supremo Gustavo Rojas Pinilla.

El decreto también prohibía el uso de la bandera o del escudo en la correspondencia y en las tarjetas personales de los funcionarios, y la designación de las obras públicas con el nombre de personas vivas, y colocar placas para recordar la participación de los funcionarios en la construcción de obras públicas. Nórdico. Sobrio. Lleras.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Alberto Donadio

La cleptocracia del Nobel

¿Serpa es cómplice?

Desbancar a Rojas Pinilla

¿Por qué el fiscal?

“Camas y famas”