El nudo gordiano del Estatuto Tributario

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La demanda de Dejusticia y varios economistas y constitucionalistas contra el Estatuto Tributario (ET) por falta de progresividad ha suscitado muchos apoyos, pero también varias críticas. Algunas son interesantes. Otras son poco serias, pues han distorsionado nuestros argumentos, lo cual es decepcionante porque este tema requiere una discusión pública, franca y vigorosa, pero leal.

En ese espíritu, abordo una de las críticas centrales, de quienes dicen que nos equivocamos de instrumento y que una reforma estructural de la tributación es necesaria, pero no a través de una demanda de inconstitucionalidad.

Estos críticos aceptan gran parte de nuestro diagnóstico: que el ET es un cuerpo normativo enredado, que poco contribuye a la equidad y a la eficiencia tributarias. Reconocen que el ET no es progresivo, un punto en que están de acuerdo todos los analistas serios. Aceptan entonces que es necesaria una reforma estructural de la tributación si queremos reducir la desigualdad y tener un desarrollo más incluyente. Pero arguyen que la forma de lograrlo no es a través de una demanda, pues la inconstitucionalidad del ET sería una catástrofe para Colombia. Y que en todo caso la reforma tributaria estructural debe ser hecha por el Congreso y desborda las competencias de la Corte. Que por eso debimos haber demandado los puntos específicos del ET que generan regresividad y no todo el ET. Que por eso la demanda busca enfrentar un problema real, pero en forma tosca y desatinada.

Muchas de estas críticas reposan en varias ambigüedades que conviene despejar.

No hemos planteado dejar a Colombia sin impuestos, pues sería una catástrofe. Por eso hemos pedido a la Corte que declare la inconstitucionalidad del ET, pero aplace los efectos del fallo por dos años, prorrogables a cuatro, para que en este período, a través de un debate público, el Congreso elabore un nuevo ET o un código fiscal que estructure un sistema tributario eficiente, equitativo y progresivo. Entonces, no le estamos pidiendo a la Corte que sustituya al legislador y elabore la política tributaria. Le estamos solicitando algo clásico para un tribunal constitucional: que constate si una norma legal (en este caso el ET) viola o no mandatos constitucionales (en este caso, los principios de progresividad, eficiencia y equidad). Y para ello teníamos que demandar todo el ET y no solo los apartes que podrían generar regresividad, pues la Corte ha dicho, con razón, que el respeto al principio de progresividad se predica de todo el sistema tributario y no de impuestos o medidas específicas. Por eso la demanda no es tosca ni desatinada, sino que recoge las exigencias de este tipo de acciones judiciales.

Queda una última objeción, más política: que en vez de demandar, era mejor desenredar el ET, aprovechar las propuestas de reforma que ya existen y llevar ese tema al Congreso, para que allí se haga la reforma estructural. Desde hace unos 20 años los expertos piden esa reforma estructural, pero no ha sido políticamente posible y tenemos minirreformas cada dos años. Esto sugiere que sin una intervención externa, como sería la decisión de la Corte, esa reforma estructural no ocurrirá y el enredo del ET será peor.

Esto recuerda la leyenda del nudo gordiano que, según el oráculo, Alejandro Magno tenía que desenredar si quería conquistar Oriente. Viendo que el nudo era imposible de desenredar, el emperador lo cortó de un tajo y dijo: a veces cortar es la única forma de desenredar. Lo que le pedimos a la Corte es entonces que corte ese nudo gordiano de la tributación, que es el ET, para desenredar el proceso político y podamos tener un sistema tributario eficiente y progresivo.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

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