Por: Alberto Carrasquilla

El Nuevo Mediano Plazo (I)

El Gobierno colombiano está obligado a hacer una reflexión fiscal y macroeconómica de mediano plazo cada año. Creo que el producto de esa reflexión forzosa, el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) es el documento más relevante que, en la materia, produce el Gobierno.

Tres razones. La primera, es obvio que el Ministerio de Hacienda le dedica un esfuerzo enorme, no solo en horas-hombre, sino en asegurar estándares exigentes de calidad profesional. Al lado del MFMP, la mayoría de los análisis fiscales sobre Colombia lucen flojos, cuando no cómicos.

La segunda, que el Gobierno, quizás amparado en el hecho de que es un documento técnico y bastante largo, de precario o nulo interés para unos medios usualmente aún más afanados que el Ministro por el titular de turno, habla con gran franqueza sobre temas espinosos, como la deuda pensional, el valor de las demandas contra el Estado, o el costo fiscal de las leyes aprobadas en el año anterior.

La tercera razón es que se concibe y se trabaja como un documento institucional, en el cual hay continuidad en el tipo de contenido que se discute e incluso en la forma de presentar las discusiones. En un documento institucional se presentan exactamente los mismos capítulos y los lectores pueden comparar, con facilidad, lo que va sucediendo año a año, de una parte, y lo que el Gobierno piensa al respecto, de otra.  La institucionalidad permite perspectiva, genera confianza en que hay una narrativa y un hilo conductor, por más problemas coyunturales que se revelen. Hace dos años, en medio de la turbulencia y la incertidumbre derivadas de la crisis internacional, por ejemplo, me consta que el lenguaje franco y el tono sereno del MFMP del momento, tranquilizó enormemente los ánimos inversionistas.

Lo anterior para decir que el nuevo MFMP acaba de salir del horno. El documento exhibe, sin duda, cualidades y apego a los tres pilares anteriores (seriedad, transparencia, institucionalidad). Los capítulos que discuten los acontecimientos del año 2010 (1-3) están bien escritos, son claros e incluso tienen ideas interesantes, por ejemplo acerca de por qué no importa que el Banco Central pierda el 23% de su patrimonio en un año.

El MFMP nos informa muchas cosas: El cálculo del gasto fiscal, vía las presuntas exenciones (Cap..4) sigue la simpática metodología tradicional, consistente en multiplicar el flujo ex post de la base tributaria, por el spread ex ante entre la tarifa general y la tarifa especial, llegando a la cifra de $8.5 billones, nada sorprendente a la luz de los importantes incrementos en la base tributaria, reseñada con lujo de detalles en los capítulos iniciales.

Las leyes sancionadas en 2010 (cap 5) le cargan (por lo menos) otros $1.3 billones anuales a la billetera de los contribuyentes, de manera permanente. Las contingencias y deudas implícitas, consignadas en el estupendo capítulo 6  ---la joya de la corona, en mi opinión-- bajaron, como porcentaje del PIB, de 158% hace un año a 148% del PIB ahora, principal, aunque de lejos no exclusivamente, porque una demanda temeraria contra el INCORA se desinfló.
Las vigencias futuras (Cap. 10) suman $23 billones corrientes hasta el año 2027, (a ojo, algo así como 0.2% del PIB en VPN). Al presentar con mucho (e innecesario, a mi juicio) detalle el gobierno emisor de estos compromisos, lo único que queda claro que el campeón de las VF es Santos, quien se las está echando al pasmoso ritmo de  $370MM mensuales, contra los modestos $205MM mensuales de Uribe.

No tengo espacio para comentar la sustancia, polémica y muy controversial, del texto oficial: los capítulos sobre perspectivas fiscales de corto y mediano plazo (caps. 7, 8 y 9). Lo haré en mi siguiente columna.

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