Por: Gonzalo Silva Rivas
Notas al vuelo

El nuevo petróleo

En medio del entusiasmo y el escepticismo que genera la crisis político-partidista y el alto grado de polarización que divide a los colombianos, el presidente Iván Duque asumió las riendas del país. El posesionado mandatario cabalgará sobre sus propuestas de campaña y serán varios los frentes de gobierno en los que marcará distancia con su antecesor. Sin embargo, por los lados del  turismo se alimentan las expectativas de que no habrá mayores cambios de libreto y que –al contrario- en el próximo cuatrienio podría dársele un estratégico empujón.

En las últimas etapas de su campaña el presidente Duque se comprometió con fortalecer el rol de este sector de la economía, y aunque descartó de plano la posibilidad de crear un Ministerio para centrar allí el eje de la actividad, se mostró dispuesto a brindarle apoyo oficial y planteó un acercamiento con los gremios. Les anunció una interlocución fluida a través del MCIT, y les ofreció participar en la toma de decisiones de las juntas directivas de Procolombia, Bancoldex y Fontur, con la intención de trazar planes conjuntos que mitiguen riesgos e impulsen el desarrollo de este renglón económico.

Su plataforma para el turismo mantiene una visión tradicional y continuista, se enmarca en la transparencia pública y enfatiza en el fortalecimiento institucional. Serán temas claves a tratar, la exención de impuestos a inversionistas, la vinculación de esfuerzos públicos y privados, el fortalecimiento de la oferta turística y la promoción de nuevos mercados. Pilares sobre los que el Gobierno pretende definirle condiciones al sector, a fin de posicionarlo como instrumento que contribuya a apalancar el desarrollo regional.

Durante la última asamblea de Anato, Duque expuso un catálogo de siete medidas para articular políticas públicas que faciliten el desenvolvimiento de la actividad, denominado las ‘Siete íes’. Se basa en los conceptos de industria, infraestructura, información, integración, instrucción e inspiración, encaminados a formalizar el turismo como industria. En Colombia el turismo es un proveedor de servicios que se autodenomina industria y que se ha materializado como tal. De asumir ese modelo y adquirir dicha categoría recibiría mayores estímulos, crecería más rápido y tendría mejores opciones de desarrollar su potencial. Los empresarios hoteleros, por ejemplo, por no ser usuarios industriales cargan a cuestas una gravosa sobretasa a la energía.

Duque considera coherente que el sector sea reconocido como industria dada su importancia económica, y en aras de reforzar el papel protagónico que desempeña hoy en día, propone recoger y disponer de suficiente información para acertar en la toma de decisiones, trazar Planes de Ordenamiento Territorial Turístico, crear un banco de proyectos de infraestructura prioritaria y buscar mecanismos para que las pequeñas empresas tengan acceso a la tecnología. 

Para potenciar el turismo el Gobierno requerirá abordar varios caminos e integrar la actividad a los planes nacionales de desarrollo y a estrategias gubernamentales, dentro de un marco de gobernanza que esté enfocado en políticas novedosas y eficaces. Habrá que apropiar recursos en infraestructura física y vial, crear exenciones tributarias para el desarrollo de megaproyectos, estimular la inversión, ofrecer incentivos tributarios hoteleros en las zonas del posconflicto, reducir la informalidad e impulsar el emprendimiento para que el turismo, como lo sugiere el mismo presidente, se consolide con visión global y equitativa. El 85% de las empresas dedicadas a esta actividad en Colombia son de nivel micro, y solo cuatro de cada diez logran sobrevivir en los primeros cinco años. 

Mantener y consolidar la paz será una decisión crucial para el nuevo gobierno. El acuerdo con las Farc mostró evidentes resultados para el sector: consiguió mejorar la imagen del país a nivel internacional, atrajo mayores flujos de inversión extranjera, multiplicó turistas, aportó divisas, y convirtió el turismo en una formidable oportunidad para acelerar el desarrollo. Superada la encrucijada de hacer trizas el acuerdo y para evitar su fracaso, el presidente tendrá que hacer las modificaciones que anuncia con precisión quirúrgica, y mantener de paso las puertas abiertas con el ELN y con otras organizaciones criminales que podrían someterse a la justicia. 

Las expectativas gremiales sobre el futuro del turismo las refuerza la designación del economista José Manuel Restrepo como titular del Ministerio del ramo, con quien, por su perfil académico, podría tenerse una interlocución amable, cercana y serena. Fijar una agenda conjunta y construir sobre lo construido, le permitiría al turismo contar con las condiciones apropiadas para soñar –como lo confesara el presidente Duque- con que esta industria sea “el nuevo petróleo de Colombia”. Así, podría soñar el gobernante con barriles de dólares entrando a “borbotones”.

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@Gsilvar5
 

 

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