Por: Iván Mejía Álvarez

El ocaso del dictador

El presidente de la Federación Colombiana dijo recientemente, en un foro sobre el balompié colombiano, que este era el mejor momento del fútbol nacional en los últimos años.

Y tiene razón, su mandato y el buen trabajo de Ramón Jesurún, en la Dimayor, permiten llegar a esa conclusión. Las cosas se vienen haciendo bien, con mucho trabajo, sin aspavientos, con seriedad, la casa a nivel Federación y Dimayor parece bien arregladita, limpia, sin los derroches económicos que caracterizaron antiguos mandatos como el de  Álvaro Fina, sin el manoseo institucional y la falta de seriedad por ausencia total de liderazgo de Óscar Astudillo.

Pero, no todo va bien, no todo es color de rosa y tanto Jesurún como Bedoya lo saben. El lunar de la actual administración es el fútbol aficionado.

El dictadorzuelo que maneja esa entidad, Álvaro González, parece una garrapata pegada al cuero de una vaca y la falta de trabajo, seriedad corporativa, ausencia de ideas y talento. La pésima gestión de la Difútbol a todo nivel, empresarial y deportivo, han convertido esa entidad en un cadáver insepulto que merece tener un final diferente.

Bueno, se preguntará usted, y ¿qué tiene que ver Bedoya con eso? Pues hombre, que a Bedoya lo nombraron en la asamblea de la Federación para manejar el fútbol colombiano y no sólo para responder por la rama profesional y las  tareas institucionales. Todo el fútbol implica también el balompié aficionado, que hoy está a la deriva, en manos de personajillos tenebrosos en algunas ligas, con torneítos desordenados y donde los escandaletes están a la orden del día, con un presidente de la rama aficionada que parece el clásico remedo del dictador venido a menos.

Es hora de que las ligas grandes entiendan que al fútbol aficionado debe llegar la renovación y le den un golpe de estado a González, el lunar de la actual Federación, un ser incompetente e inepto, para quien el retiro a su cueva de invierno debería ser una prioridad. El tema es sencillo: como González no se quiere ir por las buenas a descansar y dejar descansar después de su despótico y siniestro mandato, hay que derrocarlo legalmente con una elección donde las ligas hagan sentir la necesidad del cambio.

Bedoya y Jesurún, ¿entienden por qué no todo es color de rosa? Hagan algo para enterrar ese cadáver o para revivir ese moribundo llamado Difútbol.

 

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