Por: Ramiro Bejarano Guzmán

El oficio de corromper

El centro demoníaco resultó tan experto en guerras sucias como en cuentos inverosímiles.

Cuando estalló el alboroto del hacker y se supo de su cercana relación con Óscar Iván Zuluaga, su familia y Luis Alfonso Hoyos, el senador Álvaro Uribe promovió la tesis de que les habían infiltrado su campaña metiendo a Sepúlveda en la nómina de los colaboradores.La misma coartada había utilizado en 2007 cuando durante su gobierno reventó el escándalo de las chuzadas del DAS.

Así como nunca fue creíble el cuento del complot contra el gobierno, tampoco es verosímil la supuesta infiltración de la campaña presidencial de Zuluaga. Si era imposible infiltrar al temido régimen de la seguridad democrática, menos pudo Sepúlveda haber infiltrado la campaña presidencial, pues fue el mismo candidato Zuluaga quien lo contrató; o lo que es lo mismo, el hacker no llegó a las entrañas del uribismo enviado por terceros sino que fue llamado voluntariamente a prestar sus servicios por los mandamases de este grupo político.

Pero Uribe es tozudo y ahora que el hacker empezó a hablar y a dar detalles de esa guerra subrepticia e ilícita montada contra el proceso de paz, el presidente Santos y vaya uno a saber quiénes más, se le ocurrió facturar la insólita justificación de que a Sepúlveda lo contrataron solo como experto en comunicaciones y en redes sociales, porque había tenido igual responsabilidad con Juan Manuel Santos.

El pez muere por su boca. De ser cierto que Sepúlveda era tan bueno y recomendable apenas en temas de comunicación y redes sociales, como lo sostiene Uribe, entonces que nos explique ¿en qué momento y por qué fue que decidió convertirse en hacker, precisamente en el período en que prestaba servicios remunerados a la campaña presidencial del Centro Demoníaco? El muchacho era bueno, para utilizar la terminología desgastada del mesías, pero se corrompió cuando entró a trabajar con los dioses del uribismo. ¿Quién o quiénes lo corrompieron, o fueron todos?

Ojalá que la revista Semana entregue más revelaciones como la del domingo anterior, y que identifique a los damnificados y a los autores y determinadores de este monstruoso delito de espionaje con el que creyeron atrevidamente que podían convertir en presidente a Óscar Iván Zuluaga.

Y la Fiscalía General de la Nación tiene la inmensa responsabilidad de que se sepa toda la verdad, pero sobre todo de que sean encarcelados y sancionados quienes se extraviaron en la dolosa aventura de utilizar información de inteligencia para poner en peligro el proceso de paz, entre otras fechorías. Al país no le puede volver a ocurrir que los responsables de esta empresa criminal puedan fugarse o asilarse invocando ser perseguidos políticos, cuando no son más que unos vulgares delincuentes.

Adenda.- No pudo ser peor la última semana de la contratadora Morelli. No desmintió la afirmación que hice en mi pasada columna, en la cual me ratifico, de que recibió giros por más de 730 millones provenientes de Islas Caimán, Panamá, Italia y Suiza. En cambio, sus confusas explicaciones confirmaron que es marrullera y mentirosa. En efecto, primero divulgó la declaración de bienes de 2010 cuando se posesionó como funcionaria, la cual presentó a los medios como si fuera su declaración de renta. Denunciado el engaño, tuvo que revelar sus declaraciones de renta de 2010 a 2012 pero no sus anexos, en las que no aparece registro de los dineros recibidos de paraísos fiscales. De estas declaraciones quedó acreditado que su patrimonio sí se incrementó mientras ejerció funciones públicas, y que además fue beneficiaria de préstamos cuantiosos por parte de acreedores que sin embargo se cuidó de no revelar sus nombres. ¿Quién le extendió créditos a la poderosa señora que entonces era la contralora, por qué cuantías, a qué tasas, por cuenta de cuáles negocios o actividades ?

Y para completar, la ruidosa contratadora no informó que mientras fue jefa del control fiscal simultáneamente también estuvo inscrita en la Cámara de Comercio como gerente de la sociedad comercial Sandra Morelli EU, cuya matrícula mercantil fue renovada el 6 de junio de 2014.

 

 

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