Por: Columnista invitado EE

El otro legado de Santos

Por Pilar Calderón

En su última columna, Isabel Segovia se va lanza en ristre contra el presidente Santos y dice que, aparte de la paz, todo fue un desastre. Injusto e incorrecto. Como no creemos que sea producto de la estratégica obsesión furibista de echarle toda el agua sucia al gobierno anterior, sino que es simple y llanamente desinformación, recordemos algunos hechos tozudos.

En el campo donde se mueve Isabel Segovia, el de la educación, el gobierno Santos la colocó durante sus últimos años —por primera vez en la historia del país— en el primer lugar del presupuesto, por encima de seguridad y defensa. Decretó la gratuidad hasta el grado 11, mejoró sustancialmente la calidad medida por las pruebas Pisa y aumentó el acceso a la educación superior del 37 % al 56 %. Una lástima que hayan acabado con el programa Ser Pilo Paga.

Convirtió la salud en un derecho fundamental, equiparó el régimen subsidiado con el contributivo, alcanzó cobertura universal y puso en marcha un régimen de control de precios a los medicamentos enfrentando a las multinacionales y ahorrando billones al sistema y a los pacientes.

Le devolvió el grado de inversión a la economía, restableció la confianza atrayendo cifras récord de inversión directa y extranjera, el país creció muy por encima del promedio latinoamericano y, según el FMI y muchos analistas, fue una de las economías mejor manejadas de la región. La inflación se redujo a niveles sin precedentes.

Santos bajó también el desempleo a un dígito, como lo prometió en la campaña, y lo mantuvo así durante todo el gobierno, creando mas de 3,5 millones de empleos, la mayoría formales. Sacó más de cinco millones de compatriotas de la pobreza y redujo la pobreza extrema y la desigualdad más que cualquier otro país de la región, según la CEPAL. Le dio agua potable y saneamiento básico por primera vez a más de ocho millones de colombianos y conectó todo el país con fibra óptica y banda ancha para que más de 28 millones de usuarios tuvieran acceso al internet.

Construyó mas de 1,2 millones de viviendas, le dio 335.000 gratis a los más necesitados y puso a Colombia en obra con una verdadera revolución de su infraestructura. Se construyeron más kilómetros de dobles calzadas que los que se habían construido en toda nuestra historia republicana, se modernizaron los puertos y se intervinieron 58 aeropuertos. ¿Se acuerdan cómo era El Dorado hace nueve años?

Su audaz política ambiental ha sido elogiada por el mundo entero. Triplicó las áreas protegidas. Entidades como National Geographic, Conservation International o Kew Gardens lo premiaron y fue su gobierno el que le propuso al mundo los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se convirtieron en la agenda mundial.

Su política exterior recuperó la dignidad colombiana en el exterior, nos aprobaron los tratados de libre comercio en Europa y en Estados Unidos, ahora podemos viajar a más de 65 países sin visa, se creo la Alianza del Pacifico y fuimos recibidos en la OCDE.

Su récord legislativo fue de los más progresistas en la historia del país. Lo comparan al de López Pumarejo. Los derechos de las minorías fueron fortalecidos. Se aprobó por fin un Estatuto de la Oposición. Los homicidios, secuestros y ataques terroristas se redujeron a niveles que no se habían visto en 40 años y dejó unas Fuerzas Armadas con la mayor fortaleza y legitimidad de su historia.

La lista es mucho más extensa, pero talvez es suficiente por ahora. Ahhhh, y Santos, para desgracia de sus detractores, entró al pedestal eterno de los laureados con un Premio Nobel, el de la Paz, ni más ni menos, y quedará para siempre allá arriba, con nuestro querido Gabo. Nada mal, ¿cierto, Isabel?

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2019-06-16T02:30:41-05:00

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2019-06-16T02:45:01-05:00

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El otro legado de Santos

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