Por: Columnista invitado

El pacto nuclear abre una nueva era

El acuerdo alcanzado entre Irán y las seis grandes potencias va mucho más allá de frenar la expansión del programa nuclear iraní por primera vez en casi una década.

De llegar a buen puerto, ese “plan de acción” abriría la puerta a una nueva relación de fuerzas en Oriente Medio. De ahí los recelos que suscita en Israel o en Arabia Saudita. Estamos sólo al principio de un largo y difícil camino que habrá que evaluar dentro de seis meses, plazo que los negociadores se dieron para cerrar el tema. Sólo si se logra, este paso será de verdad el inicio de una nueva relación de Irán con el mundo.

Pocos pactos reúnen a ocho ministros de alto nivel como los que llegaron a Ginebra y hacía mucho que no había una buena noticia en Oriente Medio. De hecho, supone el regreso de Irán a la arena internacional después de 35 años de marginación. “Es sólo un primer paso”, admitió el jefe negociador iraní y ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, citado por Reuters. “Necesitamos trabajar para restablecer la confianza”. Para ello, el texto tan laboriosamente elaborado en Ginebra establece que Irán suspenda sus actividades nucleares más controvertidas.

Sin embargo, los más críticos señalan que el compromiso no anula los avances que Irán ha hecho en los últimos cinco años y que le han aproximado a la capacidad de fabricar una bomba atómica si así lo decide el ayatolá Alí Jamenei, que como líder supremo tiene esa capacidad. De ahí que Israel o Arabia Saudí, que deseaban el completo desmantelamiento del programa iraní, se sientan traicionados. Ambos ven amenazadas sus respectivas posiciones de liderazgo en la región, el primero como única potencia nuclear (aunque no declarada) y el segundo como principal garante del petróleo que mueve el mundo.

Ni siquiera la operación militar con la que algunos fantasean puede cambiar el conocimiento que los científicos iraníes han adquirido. El objetivo es, pues, impedir que Teherán se haga con una bomba, no que tenga la capacidad de hacerla o que no enriquezca uranio como se planteaba en las primeras negociaciones en 2003-2004. Por ello, y aunque ni EE. UU. ni sus aliados consideren que esa actividad sea un derecho como planteaba Irán, se ha reconocido que es una realidad, dando al equipo negociador iraní la necesaria baza para vender el acuerdo en casa, donde también afrontan un poderoso sector crítico. “Esto puede ser el principio para nuevos pasos inteligentes”, escribió el ayatolá Jamenei en una carta al presidente Hasan Rohaní en la que agradecía el trabajo del equipo negociador. ¿Incluyen esos pasos el restablecimiento de relaciones con EE. UU.? “Nada es posible hasta que resolvamos el problema nuclear”, dijo el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

 

 

Ángeles Espinosa**Corresponsal en Oriente Medio del periódico El País de España.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

El antropoceno en Colombia

El poder de la mujer rural

Hit: fruta de mentira