Por: Juan Gabriel Vásquez

El país de las mujeres

Hace dos años y dos meses (pero ya nadie lo recuerda), los medios colombianos se indignaron con ciertas declaraciones sobre la violencia machista que Liliana Rendón perpetró en una entrevista televisada.

Se hablaba de un entrenador de fútbol que por esos días había agarrado a golpes a una mujer, y de la renuncia que tuvo que presentar después de la reacción (digamos) general del público. La señora Rendón, que para sorpresa de nadie era senadora de esta triste República, se puso de repente a darles voz a sus profundas convicciones. Que las mujeres son muy difíciles. Que cuando se quieren hacer las víctimas, lo hacen perfectamente, porque “somos bastante manipuladoras”. La senadora no creía que el pobre Bolillo le “hubiera cascado” a una mujer así como así. “Algo pasó. Algo provocó”, dijo. “Nosotras somos muy necias, y cuando decimos a provocar, no nos para nadie. Somos insoportables, agresivas, y provocamos reacciones como la que tuvo el Bolillo”. Imaginó una situación en la que su esposo le pegara, y con la misma lucidez de antes, sentenció: “Si me pegó fue porque yo me la gané”.

Hace dos años (pero ya nadie lo recuerda), los medios colombianos se indignaron con ciertas declaraciones sobre el aborto que Enrique Gómez Hurtado perpetró en una emisora nacional. Se hablaba de las tres situaciones en que la Corte Constitucional, en una sentencia conocida, avalaba la interrupción del embarazo. Y refiriéndose a la violación, que es una de esas situaciones, dijo Gómez Hurtado: “Cualquier persona puede decir que fue violada. Es una situación que no se puede comprobar y muchos quieren salir del compromiso asesinando una persona”. Yo escribí sobre eso en su momento, y lo hice sin sorpresa: Gómez Hurtado era, por supuesto, uno de los representantes insignes de los sectores más peligrosos del conservatismo colombiano, que tiene un largo prontuario de misoginia y fundamentalismo religioso (o tal vez de misoginia por su fundamentalismo religioso). “Cualquier persona puede decir que fue violada”, decía el personaje. Y a nadie podía sorprender que más adelante soltara esta maravilla: “Soy experto en términos de moral”.

La idea de que las mujeres son responsables de las agresiones que sufren es muy popular en este país de matones, de presidentes que amenazan con romperle la cara a alguien, marica, o que se enfrentan a otros presidentes diciéndoles que sean varones; este país donde se puede fundar un Movimiento Machista y donde su fundador, un tal Edilberto Barreto, dice que a las mujeres hay que darles duro como al ganado. El asunto ha vuelto al centro de ciertos debates esta semana, después de las declaraciones desafortunadas (pero la palabra es muy suave) que el dueño de un restaurante dio sobre una mujer de 19 años, su gabardina, su minifalda y lo que le había pasado en un parqueadero. En medio del escándalo efímero de esas metidas de pata, la señora Liliana Rendón ha renunciado al Senado para apoyar la campaña del Uribe Centro Democrático, al señor Gómez Hurtado lo siguen considerando experto en términos de moral y aquel presidente (que amenazaba con romper caras y quería que los demás fueran varones) puede muy bien ser senador de aquí a unos meses. Y luego se pregunta la gente por qué siguen las cosas como siguen.

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