Por: Cartas de los lectores

El país del nunca jamás

El país del nunca jamás

Me pregunto si en Colombia —el país del nunca jamás— se atreverá el Congreso a refrendar un acuerdo de paz al que el pueblo en plebiscito le dijo no.

Aunque el mecanismo para la refrendación fue uno de los temas centrales del proceso, las Farc lo rechazaron hasta último momento, pues siempre exigieron que fuera por medio de una asamblea nacional constituyente.

El presidente Santos, en un acto de confianza hacia los ciudadanos, siempre insistió en que lo mejor sería por medio del plebiscito, pero a renglón seguido solicita una reforma constitucional para bajar el umbral de este mecanismo basado en la abstención de los colombianos a la hora de votar.

La dinámica del proceso de paz que comenzó el 18 de octubre de 2012 hoy está en una etapa de incertidumbre, debido a que se volvió una papa caliente para el Gobierno la pronunciación del pueblo. Ante tal perspectiva, anda buscando cómo hacerle el quite y cuál mecanismo aplicar. Lo cierto es que se ve muy fácil, pues tiene una poderosa maquinaria en el Congreso, pero paradójicamente puede suceder que muchos congresistas no se atrevan, ya que es un acuerdo que el pueblo rechazó o, en su defecto, se presente una paz de pupitrazo limpio.

Refrendar el acuerdo por medio del Congreso se debió establecer desde el comienzo, pues, como es sabido, el poder Legislativo nos representa, pero no es plato de segunda mesa para cuando al poder Ejecutivo las cosas se le salen de las manos. Así no funciona una democracia. Puesto de otro modo, ¿que decisión hubiera tomado el doctor Santos si en este momento en el Congreso tuviera mayoría opositora?

Es de esperar, entonces, que a un asunto tan importante para el futuro del país no se le busquen soluciones salomónicas debido a que, como están las cosas hoy, en el Congreso —con mayoría arrolladora— no hay garantías suficientes para debates transparentes. Así las cosas, le podría caer toda el agua sucia al Congreso sabiendo que el presidente tuvo cuatro años para terminar bien su proyecto político: la paz.

Lo recomendable es que se podría pensar en volver a preguntar al pueblo —después de presentarle un nuevo acuerdo— o darnos la pela con una nueva asamblea nacional constituyente. Pero si bien todo apunta a que va a ser el poder Legislativo quien refrende el acuerdo, lo ideal sería que no fuera una paz de pupitrazo limpio o lo hiciera el próximo Congreso.

¿Por qué le teme tanto este Gobierno a una asamblea nacional constituyente?Posdata: No se ve bien que el presidente Santos se vaya para los Estados Unidos a buscar salud cuando el doctor Alejando Gaviria nos dice que tenemos un excelente sistema.

Luis Hernán Tabares Agudelo. Santa Marta.

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