Por: Felipe Zuleta Lleras

El país patas arriba

Resulta claro que el país anda patas arriba en gran cantidad de asuntos. No pretendo por supuesto hacer una lista de todos los males que aquejan a la nación, entre otras cosas, porque no me cabrían en el espacio que tengo para esta columna.

No hay persona con la que uno hable que no esté pesimista sobre nuestro futuro inmediato. Entre más le echo cabeza al tema más me convenzo que este estado de ánimo se debe al propio desgaste del Gobierno Santos, pues la sensación con la que la gente anda es que el Gobierno está apático y los problemas se crecen sin que nadie haga absolutamente nada para evitarlo.

La protesta social es diaria y se quejan por igual ricos y pobres y las decisiones del Gobierno parecen tomadas por los tres chiflados.

La economía va regular y el ministro Cárdenas lo tiene claro pero lo niega. El presidente parece desconectado frente a los temas que preocupan a los colombianos ya que él no tiene cabeza sino para sacar adelante lo acordado con las Farc. Y por cierto bien enredados que tiene algunos temas como el de la aprobación de la legislación para la JEP.

Frente a temas puntuales el Gobierno está desarticulado y los ministros, sin excepción, dan versiones contradictorias sobre un mismo asunto. Por eso en temas trascendentales le ha tocado al fiscal general enderezar las cosas.

Intuyo que al presidente ya le está aburriendo que lo informen. Y esto puede ser sin lugar a dudas cansancio pues en pocos meses acaba su mandato y no ha tenido vacaciones. Eso no lo aguanta nadie, menos un presidente de Colombia, que es ingobernable.

Los empresarios y comerciantes andan preocupados sobre los resultados este año, pues ciertamente no son los que esperaban y la inversión extranjera sigue cayendo en picada.

A todo esto hay que sumarle que ya empezaron las elecciones presidenciales y, como siempre pasa, la economía se “paraliza” y las grandes decisiones empresariales se congelan hasta no saber quién será el presidente.

Esta semana me sorprendieron unos empresarios que me contaron que en sus respectivas compañías han decidido detener sus proyectos y me mencionaron que les aterra la posibilidad (real o remota) de que Petro sea el presidente. Es más, varios amigos míos están vendiendo sus viviendas pues dicen que de ganar Petro ya nadie va a comprar. Y no los culpo por eso pues no es sino ver lo que dicen Petro y sus seguidores para entender que gobernarían a lo Chávez en sus primeros años.

Aparte de ese coco, el de Petro, muchas personas de verdad creen que el presidente les entregó al país a las Farc. No creo que lo haya hecho, pero sí pienso que todavía hay muchas cosas que se les dieron y que no hemos puesto en su real perspectiva y de las cuales nos vamos enterando con cuenta gotas.

Así las cosas, es totalmente explicable que millones de colombianos estemos apáticos y aburridos con todo lo que está pasando. Que hartera todo lo que se nos viene para el año entrante. Toca, como dicen, tener paciencia, y mucha.

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