Por: Julio Carrizosa Umaña

El país y los candidatos

El discurso de los candidatos serviría para cualquier otro país, repite las recetas tradicionales de la izquierda y de la derecha, las simplificaciones dogmáticas que ya han fracasado, no solamente aquí sino en casi todos los países.

¿Por qué sucede esto? Casi todos los diez candidatos principales son personas estudiadas, de gran experiencia, cultas y viajadas, y tienen a su servicio los mejores equipos de asesores, formados algunos en las grandes universidades del planeta.

Tal vez lo que les hace falta es reflexionar acerca de la geografía y la historia del país en que viven y olvidarse un poco de los textos que llegan del exterior desde hace décadas. Esa reflexión no es fácil porque llevamos muchos años tratando de aplicar aquí las simplificaciones que no les dan demasiada importancia al mercado y a la revolución. Esas dos grandes abstracciones han guiado a más de diez generaciones y son el telón de fondo de las tragedias que nos han sucedido.

Corresponde a las universidades y a los institutos de investigación liderar esas reflexiones iniciando el diálogo de saberes entre los académicos y las gentes que han sufrido en carne propia las teorías importadas, las víctimas de las ideologías que simplifican la realidad, especialmente el neoliberalismo y el marxismo.

Sin embargo, el primer paso para esta reflexión es difícil. Implica reconocer la complejidad de la realidad y ese reconocimiento contradice los fundamentos que han guiado a nuestra sociedad y que han constituido la base de nuestra educación, siempre inclinada a negar nuestras realidades. El abandono de la geografía física y de la historia colombiana en los programas de estudio es muestra de estas deformaciones de gran parte de la educación formal.

Reconocer la complejidad de la realidad implica modificar nuestras formas de ver el planeta, verlo profunda y ampliamente, ver interrelaciones, verla dinámicamente, con un pasado, un presente y un posible futuro, ver con un deber ser en la mente y verlo todo con respeto.

Sería demasiado optimista y un poco ingenuo esperar que los candidatos cambiaran sus formas de ver la realidad. Lo más probable es que los modelos mentales de todos ellos se hayan modificado, como dice Morin, por la disyunción, la reducción y la abstracción que caracterizan el paradigma de la simplificación, pero lo único que se pierde en la complejidad de nuestros cerebros es la esperanza.

 

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