Por: Claudia Morales

El papa, los medios y las audiencias

Se fue el papa Francisco y quedaron varias reflexiones que cada cual saboreará o ignorará. Yo quiero plantear una (otra más) sobre mis colegas, los medios y las audiencias.

Según mi conteo, dos semanas antes de la llegada de Francisco a Colombia, los noticieros de televisión, los radiales y los periódicos, empezaron a informarles a sus audiencias y lectores lo que ocurriría durante la visita. Analizaron el énfasis de cada discurso en las ciudades en las que cumpliría la agenda, anunciaron con qué personajes se reuniría y dónde ofrecería las misas.

En medios mostraron repasos de la vida del sumo pontífice, recordaron las visitas de Pablo VI y Juan Pablo II y, en general, creo que le proporcionaron a su público una variedad informativa, un poco exagerada para mi gusto, pero nunca insuficiente.

Varios periodistas fueron escogidos para viajar desde Roma hacia Bogotá con el papa y ocurrió algo que yo también hubiera hecho: durante el vuelo, los colegas se tomaron selfies con el santo padre. Y ahí fue Troya: Twitter, y me dicen que Facebook también, se convirtieron en las plataformas de insultos y burlas contra los periodistas, cosa que ya es común; pero lo que me llamó la atención es que algunos internautas argumentaban que se sentían mal informados porque esperaban reportes de gran profundidad desde las alturas y no fotos replicadas por doquier.

Asterisco: les recuerdo a los lectores que tienen corta memoria que varias han sido mis columnas, muchas mis opiniones en redes y cuando trabajaba en la radio, acerca del vergonzoso papel del periodismo en distintas coyunturas. Sobra decir el costo que eso significó.

Para el caso que traigo al debate, pienso que mucha falta hace un periodista como Antonio José Caballero, estudioso de los asuntos del Vaticano y con quien era un goce amanecer y repetir noches enteras oyendo las anécdotas sobre sus fuentes y cubrimientos en Roma. Pero mal haría en no reconocer a otros colegas bien preparados como, entre otros, Néstor Pongutá de La W, quien iba en el vuelo que menciono y autor de Un tinto con el papa Francisco, Juan Manuel Ruiz, de RCN Radio, emocionado hasta las lágrimas por sus minutos compartidos en el avión con Francisco, y Camilo Chaparro, autor de De qué mueren los papas y El papa contra el diablo, y quien acompañó la impecable transmisión del Canal Institucional.

Es cierto: algunos tuvieron más protagonismo del debido por cuenta de las selfies; muchos no tenían información de contexto y decían ligerezas; a los jefes de las redacciones les falta exigir rigor a sus periodistas; hemos hecho méritos para perder la credibilidad. Todo lo concedo y también las críticas ante la ausencia de autocrítica. Pero incluidas las dos semanas previas a la llegada de Francisco hasta que se despidió, los medios y mis colegas sí hicieron un esfuerzo notable por sostener con calidad tantas horas de información al aire, especialmente la televisión, y eso lo aplaudo con admiración.

Amigos oyentes, lectores y televidentes, vivimos en un universo con infinidad de posibilidades para informarnos. Por tal razón, me resulta inexplicable que muchos de ustedes se queden pegados de un medio o periodista que a su juicio es mediocre. Nada nos salva de la responsabilidad de comunicar con altísimos estándares, pero de verdad, piensen si no hay algo de pereza y mezquindad cuando la única salida que ven es destruir y no usar el dedo para oprimir otras opciones más enriquecedoras.

*Periodista

@ClaMoralesM

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