Por: Juan Pablo Barrientos

El paquete chileno

Aníbal Gaviria se perfilaba hace 3 años como la gran promesa de la política nacional. Se enfrentó a Rafael Pardo en la consulta presidencial del Partido Liberal y obtuvo la segunda votaPción.

Luego fue la fórmula vicepresidencial de Pardo en las elecciones del 2010, y aunque les fue mal, Gaviria supo posicionar su nombre, luego de la destacada gestión en la gobernación de Antioquia en el periodo 2004-2007.

Dicho esto, ¿qué le pasó a Aníbal? En tan poco tiempo se desinfló esa gran promesa y hoy es todo un paquete chileno, que así saque números altos en las encuestas (todos los alcaldes de Medellín los han sacado, hasta Luis Pérez) no deja de llamar la atención la forma como lleva las riendas de la administración municipal, a dos años de su elección como alcalde

La seguridad ha sido el tema más cuestionado. La tan cacareada Secretaría de Seguridad ha sido solo un fortín burocrático, donde no ha pegado ni uno solo de los secretarios, pues el primero fue un desastre, el segundo fue decente pero estuvo en la interinidad y el tercero… ¿hay secretario? La reducción de homicidios en Medellín no se debe a una estrategia gubernamental sino a pactos entre combos con la venia de la alcaldía. Hace días no se escuchan balaceras ni se sabe de capturas importantes. La ciudad está en calma porque los muchachos no se están matando, ya que acordaron no hacerlo siempre y cuando se respeten las fronteras, es decir, “tú extorsionas y haces tus cosas de ese lado y yo las hago de este y así todos felices”, incluyendo la administración municipal. ¡Qué peligro esos pactos entre combos, son bombas de tiempo!

La modernización de Medellín es otro tema interesante. El año pasado se crearon seis vicealcaldías, cinco nuevas secretarías y más de 560 puestos. Yo me pregunto, ¿qué tal que este derroche burocrático se hubiera dado en Bogotá? ¡Pobre Petro! En teoría política la modernización es la herramienta de la eficiencia. ¿Es más eficaz la administración un año después de estos nombramientos? No creo. Los que sí son eficaces son los concejales, destinatarios de la mermelada y quienes le aprueban todo a Gaviria, ¡están dichosos! Hay unas dos o tres excepciones, de resto, hasta el más acérrimo crítico de UNE votó por su fusión con Millicom. De ese tamaño es la repartición, o que lo diga el personaje que lleva el control de toda la mermelada en una hojita de Excel.

La radiografía perfecta de cómo funciona el ejecutivo de Medellín la tuvimos la semana pasada. Una tragedia que deja varios desaparecidos y miles de damnificados hubiera hecho que cualquier alcalde, de cualquier ciudad del mundo, suspendiera sus vacaciones, (muy merecidas y justas) y de inmediato regresara a la ciudad. El alcalde Gaviria regresó cinco días después.

Y así, sucesivamente, se manejan muchos de los temas de Medellín: con lentitud, mermelada y pactos secretos.

 

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