Por: Yohir Akerman

El Parqueadero y los Doce

Como lo dije en mi columna anterior, el exfiscal Luis Camilo Osorio sepultó la investigación denominada judicialmente Parqueadero Padilla, que ha sido uno de los golpes más importantes a la estructura del paramilitarismo.

Por eso me parece importante insistir en revivir parte de la evidencia que existe en ese olvidado expediente, puesto que ahora se conecta con varias indagaciones actuales.

Empecemos y pongamos atención porque la historia es complicada.

El 30 de abril de 1998 fue incautado un Chevrolet Trooper repleto de uniformes camuflados que se desplazaba desde Medellín hacia Sopetrán. Gracias a esto se determinó la dirección del parqueadero de donde salió el vehículo y se realizó el respectivo allanamiento en donde se encontró una cantidad de documentos, entre los cuales estaba la contabilidad completa de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá.

Tal y como lo pudo determinar el periodista Sergio Mesa, de ese libro contable salió un listado de muchas personas relacionadas con la estructura organizacional del paramilitarismo, pero hoy nos vamos a concentrar en una de ellas: la señora Ana Paulina Uribe Lopera.

Según el libro Memoria de la impunidad en Antioquia, elaborado por el IPC y la Corporación Jurídica Libertad, Uribe Lopera era la “esposa de Francisco Javier Piedrahíta Sánchez, terrateniente y ganadero antioqueño que hizo su fortuna en los departamentos de Córdoba y Sucre. Conformó la cooperativa de seguridad y vigilancia privada Nuevo Amanecer en 1996”. (Ver Publicación).

En realidad, Uribe Lopera era su amante, no su esposa, y Piedrahíta Sánchez no era un ganadero y empresario, sino un reconocido jefe paramilitar y hombre de confianza de los hermanos Castaño. Pero en este caso el orden de los factores no altera el producto.

Sigamos.

Piedrahíta Sánchez, conocido en el departamento de Sucre como el rey del cemento, tuvo nexos con los Doce Apóstoles, grupo paramilitar que operó, en su primera etapa, en Yarumal entre 1992 y 1995, por cuya presunta financiación y promoción está siendo investigado Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez. (Ver Las crónicas que no me dejaban contar).

El primer vestigio de la aparición del grupo paramilitar de los Doce son las Autodefensas del Norte Lechero, que anunciaron su arribo a Yarumal el 15 de febrero de 1992 a través de un panfleto que fue distribuido bajo las rendijas de las puertas.

Pues bien, el 11 de agosto de 2017, el excomandante Rodrigo Pérez Alzate, alias Julián Bolívar, declaró ante la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá que llegó a esa región “en el año 1996 y operaba en ese momento el grupo armado los Costeños, enviados por Javier Piedrahíta, que tenía autodefensas en la costa Atlántica, en Buenavista (Córdoba) y en el departamento de Sucre”. (Ver Bloque Central Bolívar).

Aquí se empieza a conectar.

Es importante recordar que el exparamilitar Olguán de Jesús Agudelo Betancur, perteneciente al grupo de los Doce Apóstoles, declaró que Julián Bolívar era parte de los Doce y que era una persona cercana a Santiago Uribe, pese a que Pérez Alzate lo ha negado.

“No lo llamábamos Julián Bolívar en esa época” y, según Agudelo Betancur, “Rodrigo Pérez Alzate decía en ese entonces que el comandante del grupo era Santiago Uribe”. (Ver El testigo).

 

Ahora bien, no hay que tomar las palabras de nadie frente a este tema sino las del mismo Piedrahíta Sánchez quien, mientras se encontraba prófugo, realizó una llamada el 6 de febrero de 2007 a la emisora La W en la que confesó no solo que estuvo vinculado al paramilitarismo y que tuvo una convivir, sino que hizo negocios con los Uribe.

“Yo tuve muchos negocios con el papá de ellos, con el papá de Álvaro Uribe y con el papá de Santiago [se refiere a Alberto Uribe Sierra]. Tuve negocios con estos… Admiro mucho a Álvaro. Admiro mucho al hermano. Ellos son unas personas demasiadamente honestas. (…) Con Carlos Castaño también yo tenía muchos negocios. Con toda la gente”. (Ver Oyente).

No para ahí.

De acuerdo con la declaración del paramilitar Pedro Álex Conde Anaya, desmovilizado del Bloque Norte de las Auc, Piedrahíta Sánchez también fue cercano al secretario de Gobierno del entonces gobernador Uribe Vélez, Pedro Juan Moreno Villa: “El Carnicero de San Onofre [Rodrigo Peluffo] era miembro de la convivir del señor Francisco Javier Piedrahíta, que había entrenado e instruido el señor secretario del gobierno departamental de Álvaro Uribe Vélez, Pedro Juan Moreno. (...) Lo que se puede decir es que él le da las órdenes a Rodrigo Peluffo, él es un hombre que maneja mucha plata y tiene vínculos directos con Castaño. La finca de su propiedad se llama Zimba y allí mantiene hombres armados con fusiles”.

Terminemos.

La relación del Parqueadero Padilla y el grupo paramilitar los Doce Apóstoles está signada por el ganadero Francisco Javier Piedrahíta Sánchez, a través de su amante Ana Paulina Uribe Lopera, que era una de las personas importantes en las finanzas de la organización.

Esto sin contar con que parte de los uniformes para los paramilitares que fueron confiscados en el Chevrolet Trooper ese 30 de abril de 1998 iban a ser suministrados al Bloque Metro de las Auc, bloque por el cual el expresidente Uribe Vélez ha tratado de desmentir su cercanía y relación con los servicios del “abogánster”. Pero eso lo podemos dejar para próximas columnas.

@yohirakerman, [email protected]

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El Parqueadero y los Doce

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