Por: Rafael Orduz

El Partido Verde y la confianza ciudadana

ES NOVEDOSO QUE LOS COLOMBIAnos dispongamos de numerosas opciones de cara a las presidenciales, tradicionalmente polarizadas entre dos candidatos, con la reciente excepción de la tercería de Noemí Sanín en el 98.

Hay varias propuestas atractivas. Entre ellas, la de Antanas Mockus, del Partido Verde, es una apuesta de construcción de confianza ciudadana en un país en el que la cultura del atajo es rampante.

Pocos hubieran imaginado que los tres tenores pudieran trabajar juntos construyendo partido y compitiendo con respeto. Demuestran que, pese a las diferencias, pueden ser complementarios y trabajar en equipo. Su gestión como alcaldes constituye un agregado de cultura ciudadana, gerencia del espacio público y énfasis en la gestión de la inversión social en la capital de Colombia. Nadie, bajo el prisma de “izquierda” y “derecha”, hubiera soñado ver juntos a Peñalosa y Lucho acompañando a Antanas en la inscripción de su candidatura en la Registraduría compartiendo un discurso ciudadano moderno.

La construcción de confianza es la base. La confianza entre los ciudadanos y entre éstos y las instituciones guarda una íntima relación con los niveles de corrupción en una sociedad. Alta confianza frente a las instituciones públicas se asocia con mayor transparencia en el uso de los recursos públicos.

Antanas propone un gobierno de prioridades en el que la primera es la reducción de la tasa de homicidios en un país en el que aún muchos no se conmueven por la barbarie de las Farc, los HH que confiesan tres mil asesinatos o los falsos positivos.

La lucha contra la cultura del atajo es clave. La cultura del rebusque pisa con frecuencia los terrenos de la ilegalidad. En los procesos electorales está a la orden del día el “atajo electoral”. La consigna de Antanas y los verdes es la de votar a conciencia, no importa por quién. ¿Cómo sería el mapa electoral del Congreso bajo la hipótesis del voto a conciencia, sin tejas, cemento, billete venteado, sin amenazas?

La seguridad democrática debe profundizarse. El monopolio de la fuerza de las armas en manos del Estado es un mandato constitucional, aunque debe conducir a lo que Antanas ha denominado la “legalidad democrática”. Si Uribe arrinconó a las Farc en la geografía colombiana, un gobierno Verde debe arrinconar la ilegalidad en todas sus formas.

El respeto manifiesto por la justicia como poder autónomo, por los magistrados de las Cortes y por el juez del más remoto municipio de parte del Ejecutivo, por sus veredictos, es una premisa de gobierno que contrasta con prácticas recientes.

Finalmente, el énfasis del Partido Verde en ciencia y tecnología, en apostarle a la creación de riqueza a partir del conocimiento, redondea una visión en la que la cultura ciudadana basada en el respeto a la vida y los recursos públicos, la opinión del otro, la independencia de la justicia y el juego limpio, son la base para la construcción de confianza en un país sumergido en la polarización y la cultura del atajo.

Nota: Sergio Fajardo fue un excelente alcalde de Medellín y su propuesta coincide con la de los verdes. ¡Únanse!

 

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