El paseo 2

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Parece una película de esas que no quisimos ver y mucho menos repetir, pero está en todas partes…

Francisco Barbosa destituyó al director especializado contra el narcotráfico de la Fiscalía, Ricardo Enrique Carriazo.

Cuando el fiscal general llegó a desempeñar su cargo, Carriazo presentó la renuncia protocolaria y le fue rechazada. En aquel entonces, fuentes de la Fiscalía le confirmaron a la revista Semana que “Estados Unidos respondió con contundencia anunciando el retiro de la cooperación si removían a un fiscal de toda su confianza”.

Ocho meses después, quien cuenta con más de 30 años de trabajo en la Rama Judicial y es conocido como “la ficha de la DEA” en la Fiscalía es declarado insubsistente. Carriazo fue fiscal local, seccional, especializado y delegado ante el Tribunal Superior en la Dirección Seccional de Fiscalías de Bolívar, la Unidad Nacional Antinarcóticos de Interdicción Marítima y, desde el año 2017, dirigía Antinarcóticos. Coordinó operaciones con Francia y Estados Unidos, con la DEA y el FBI, y encabezaba la estrategia Ideas disruptivas contra el crimen organizado, con el patrocinio de Alemania.

¿Qué hay detrás de esta salida?

El 3 de septiembre, El Espectador publicó detalles del preacuerdo entre la Fiscalía y Laureano Martínez, el mayordomo de Haras de San Fernando, propiedad del exembajador en Uruguay Fernando Sanclemente. El trabajador de la finca localizada en Guasca, Cundinamarca, donde se descubrió un laboratorio de cocaína, podría pagar ocho años de prisión si acepta los delitos de narcotráfico y concierto para delinquir agravado, entrega la ubicación de otros laboratorios y declara contra al menos 15 miembros de una red internacional de narcotráfico.

Aunque varios medios de comunicación afirman que la salida de Carriazo obedece al preacuerdo (firmado por la fiscal del caso), dicha explicación parece demasiado simple…

Las fuentes de Semana le confirmaron a la revista que “esta vez la decisión de Barbosa no tiene vuelta atrás, a pesar de las quejas que ya presentaron las embajadas de Estados Unidos y de Francia”. Gautier Mignot, embajador de Francia en Colombia, trinó: “No hay ninguna tensión diplomática entre nuestra embajada y alguna institución colombiana por cuestiones de nombramiento interno en esa institución por una razón sencilla: respetamos plenamente la soberanía de Colombia y no nos metemos en cuestiones de nombramientos internos”. Por supuesto, su declaración pública debe ser mirada como lo que es: un acto diplomático.

Mientras en la Fiscalía General dicen que se trata de un “redireccionamiento”, los ciudadanos nos preguntamos por las investigaciones sobre tres relaciones con el narcotráfico que salpican directamente a altos funcionarios del Gobierno: Ñeñe Hernández (asesinado en Brasil), Memo Fantasma y el exembajador Fernando Sanclemente.

De qué calibre será la información que tenía Carriazo en su despacho para que Barbosa se atreva a poner en riesgo la cooperación internacional y, además, quedar en evidencia de esta manera frente a los colombianos y la comunidad internacional.

Del primer paseo salió desternillado de la risa: el viaje familiar a San Andrés de Francisco Barbosa en plena cuarentena no tuvo la más mínima consecuencia para él como funcionario. Más que “redireccionando”, la Fiscalía General de la Nación parece un GPS desconfigurado... a toda hora “recalculando”.

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