Por: Luis Carvajal Basto

El PIB Y la vice presidencia: menos anuncios y más ejecución

El 2.8% de crecimiento de la economía en el primer trimestre, en el actual entorno internacional, no es malo. Sin embargo, la participación de vías y vivienda, dentro del PIB, es negativa.

Las cifras de crecimiento publicadas el viernes pasado por el DANE adquieren mayor importancia en un momento en que todos esperábamos conocer el impacto real de la caída en los precios del petróleo. Las conclusiones son claras: a pesar del bajonazo tuvimos y tendremos un desempeño relativamente aceptable y entidades como el Banco mundial estiman que nuestro PIB para todo 2015 llegará al 3.5%.Eso, con un crecimiento estimado de la economía mundial de 2.8% y en América Latina una caída del 0.4% sigue siendo bueno: en tierra de ciegos el tuerto es Rey.

El informe tiene detalles que invitan al optimismo, como las cifras de aumento del comercio, 5%, y de la producción de energía, 3.3%, lo que sin embargo, contrasta con la preocupante caída ya convertida en tendencia, 2.1%, de la producción industrial.

Colombia, como la mayoría de países de América Latina golpeados por la baja en los precios de las materias primas, se ha propuesto desarrollar programas de inversión en infraestructura , una manera de contrarrestar esa caída; estimular la demanda generando empleos y conseguir competitividad, una respuesta adecuada para el momento, siguiendo la receta Keynesiana de sustituir con inversión pública la disminución de la actividad del mercado, hasta que este encuentre un nuevo equilibrio y la senda de un crecimiento sostenido.

Los anuncios del gobierno acerca del desarrollo de obras públicas no son inocuos ni condenables en la perspectiva de mantener optimismo y confianza, tan importantes en las expectativas de la economía. Sin embargo, el informe del DANE sugiere que está llegado el momento de que el gasto se ejecute y no solo se anuncie.

Por ejemplo, es comprensible que el vicepresidente-candidato aparezca con su casco inaugurando obras comenzadas en periodos anteriores, como los 12 kilómetros de la doble calzada Bogotá-Villavicencio; lo que está mal es que dos áreas a su cargo, Vías, que disminuyó un 1.5%, y Vivienda, en el que las edificaciones residenciales disminuyeron un 6.5%, continúen mostrando un desempeño tan preocupante que contrasta con los permanentes anuncios e inauguraciones, reforzadas ahora con costosas cuñas publicitarias, una y otra vez mostradas por los noticieros.

Además de pasar a los hechos en sus promesas de construcción de infraestructura y dinamizar el sector vivienda, existen en el escenario actual al menos dos asuntos que requieren atención y la mejor coordinación entre los diferentes niveles de gobierno: la anticipación a un escenario fiscal más complicado y a una eventual subida en las tasas de interés en los Estados unidos.

En el primer caso el programa de obras públicas debe, sin excusas, hacerse realidad y en algún momento, más cerca que lejos, la regla fiscal no va a permitir que el gobierno maniobre en la profundidad que el país necesita y puede necesitar. En el segundo, gobierno y Banco de la República deben anticiparse y estar muy afinados: la inversión extranjera tiende a caer en un 25%, desde 16.000 hasta 12.000 millones de dólares, debiendo recordar que importantes plantas, generadoras de buenos empleos, se han cerrado (Chiclets, CCA) y parte considerable de la inversión de empresas colombianas se está desplazando a otras latitudes. ¿Problemas cambiarios en el horizonte?

En este momento, tal vez como nunca en los últimos años, la buena salud de la economía colombiana va a depender, en gran parte, de la capacidad del gobierno de ejecutar los presupuestos y, contrario a lo que algunos sugieren, ampliar el gasto público consiguiendo la participación, confianza y certidumbre de la inversión privada para jalonar la demanda.

 


@herejesyluis


Posdata: hablando de gasto público y cuñas publicitarias de la vice presidencia ¿Dónde termina el vicepresidente y dónde el candidato? Y si se trata del segundo ¿Por qué debemos pagarlas todos los colombianos? 

 

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