Por: Cristo García Tapia

El pillaje de Electricaribe

En tanto en el ámbito local su crecimiento se consolida, las transnacionales de la corrupción irrumpen en el mercado colombiano con “positivos” resultados: pingües ganancias, exenciones tributarias, seguridad jurídica, confianza inversionista léase y entiéndase, entre otras exigencias previas para el cabal y asegurado fin de su misión expoliadora.

Nada que dé en interferir, perturbar, incomodar, a los nuevos inversionistas en las rentas, presupuestos, bienes y servicios del Estado colombiano, susceptibles de negociar y derivar de unos y otros el mayor provecho en función de su criminal negocio, admiten ni toleran quienes ahora se quedan con buena parte de los impuestos que pagamos todos los colombianos, empresarios, trabajadores, profesionales, productores, consumidores.

La otra, ya lo sabemos, y consentimos sin chistar, se la llevan los cada vez más sólidos y bien protegidos carteles de la salud, la toga, los buldócer, la hemofilia, el asma, el chance, los alimentos escolares, las ayudas humanitarias en tiempo de inundaciones, terremotos y avalanchas, el de los avales en estas calendas electorales, el del Golfo en mutación permanente, los de la gasolina y las regalías, y otros aún en estado de hibernación mediática, pero en servicio activo y altamente productivo.

Y uno, el último, el más electrizante, el cartel de los subsidios eléctricos, agenciado por Electricaribe, la transnacional española de la electricidad en la costa Caribe colombiana que a todo vino a esta colonia ultramarina de las Indias americanas, menos a prestarnos el eficiente, transparente, continuo y permanente servicio de energía convenido en la concesión otorgada con largueza como merced a su matriz, Unión Fenosa, por el presidente de turno, Andrés Pastrana Arango, como gesto de sumisión, obediencia y gratitud, debidas al monarca de la metrópoli peninsular, por la conquista y el exterminio de nuestros aborígenes.

Y como recordatorio de que la colombiana siempre será tierra promisoria para el despojo, el latrocinio, la transgresión y violación de su soberanía por parte de los empenachados iberos en trance de picaros y despojadores.

Y no solo no se equivocó nuestro mandatario, acertó: Electricaribe hasta de la luz nos ha despojado a los pobres, indefensos pobladores de los siete departamentos de la costa, pues incluso con los subsidios que para abonar el desmirriado consumo de aquellos le pagaba el Estado, impuestos de todos por supuesto, se alzaron los muy aviesos pillos.

Y echar de ver que los interventores, controladores, auditores, comisionados públicos, todos a una, sabían que tal estaba ocurriendo y ni por aludidos se dieron.

Ni pensarlo se nos ocurra a las víctimas, todos los que pagamos impuestos en Colombia, si quienes tienen una u otra responsabilidad en

impedir los asaltos de Electricaribe apenas si miran para otro lado cuando los ven, oyen o saben de tales, porque “la empresa contratada para evaluar lo que Unión Fenosa dejó en Electricaribe comparte socios con Fenosa y tiene como ejecutivo a uno de los hijos del presidente de la CREG”.

Ni más ni menos.

Entre tanto, y tengo la certeza de que el contralor Maya Villazón y el procurador Carrillo Flórez coadyuvaran con sus equipos de Contraloría y Procuraduría, cuanto debe convocar con carácter de calamidad moral a los gobernadores de la costa Caribe es una demanda contra Electricaribe por “daño al patrimonio público, representado en el menoscabo de los recursos públicos generado por la indebida aplicación que de ellos hiciera Electricaribe S.A. ESP., al no haber destinado los mismos a subsidiar el consumo de energía de los más pobres…”.

Son: doscientos dieciséis mil ochocientos noventa y cuatro mil millones cuatrocientos veintinueve mil ciento noventa y siete pesos ($ 216.894.429.197), del Fondo de Energía Social, FOES, plata de todos los contribuyentes colombianos, que Electricaribe les robó a los departamentos de la región Caribe, sin que interventor alguno se percatara de tan cuantioso hurto en su propia casa.

Señores gobernadores y alcaldes de la región Caribe, señor contralor general, señor procurador general, todos a una, a hacer valer y obligar a resarcir a sus dueños legítimos, “los más pobres” de vuestros departamentos y municipios, los subsidios en contante y sonante que se alzó Electricaribe.

Es el deber ser el imperativo de vuestras responsabilidades, funciones y encargos públicos.

Ni un paso atrás. ¡Adelante!

* Poeta.

@CristoGarciaTapia

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