Por: Hernán González Rodríguez

El plan de salud de Obama

Hasta donde he logrado informarme, el plan de salud de Obama está enfocado en que el Estado les asegure servicios de salud a todos los estadounidenses. Estos numerosos ciudadanos estarán integrados, en primer lugar, por cerca de 50 millones de personas que no poseen ningún servicio de salud, ni público, ni privado.

Todo marcha muy bien hasta allí. Porque según una firma consultora, el Lewin Group, intenta Obama introducir, forzar en su plan estatal de salud, el ingreso de unos 120 millones de personas, dentro de las cuales figuran los 50 millones ya mencionados más otros 70 millones de ciudadanos adicionales, los que ya poseen un plan privado de seguridad y que lo perderían al ser obligados a mudarse a un plan estatal menos atractivo.

De acuerdo con una encuesta de Noticias NBC, tan sólo el 41% de los estadounidenses aprueban tal plan.  Otras encuestas señalan que cerca del 80% de los americanos se encuentran satisfechos con sus servicios de salud. Lo cual nos indica que ocho de cada diez personas no admiten deteriorar su situación actual.

No sobra advertir que no pocos encuestados priorizan la salud sobre el empleo. Los colombianos no comprendemos esta escala de valores, porque para nosotros recuperar un empleo es una tarea de dimensiones colosales.

Otra encuesta reciente de Noticias NBC afirmó que el 54% de las personas le temen más a la intervención del Estado en la salud que a la incapacidad de Obama para efectuar un cambio de fondo. El ala conservadora del partido demócrata, el que eligió a Obama, está muy preocupada por la pérdida de votos que esto podría significarles en las elecciones del Congreso en 2010.

Porque viva se encuentra en la memoria de numerosos estadounidenses que Hillary Clinton trató de impulsar una reforma no muy diferente a la de Obama en 1993 y 1994, con tan fatales consecuencias que casi tumba al presidente Clinton. Estiman algunos que esto podría ocasionar la pérdida de 100 votos demócratas en la Cámara de Representantes.

Todo parece indicar que Obama se equivocó al interpretar que las encuestas le apoyaban una reforma radical del sistema de salud, orientada a un sistema de salud universal y controlado por el Estado. Los mismos empresarios que se quejaban de los costos elevados de sus planes privados de salud, cambiaron de parecer cuando les anunciaron los controles de papá gobierno.

No todo parece ser censurable. Proponen evaluar en forma científica numerosos tratamientos médicos ineficaces.  Crear paneles de expertos para fijar posiciones frente a ciertos enfermos terminales irrecuperables. La oposición llama a estos grupos “los paneles de la muerte”. Insistir más en la medicina preventiva y en los cambios de estilo de vida.  Esta nota se basa en algunas opiniones de un artículo similar de la revista Fortune.

 

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