Por: Felipe Jánica

El poder de escuchar

Un adagio popular versa: Dios nos dio una boca para hablar una vez y dos oídos para escuchar dos veces. Es muy fácil decirlo, llegar a cumplirlo puede ser todo un desafío. Sin duda, en todos los aspectos de la vida profesional y personal, este adagio podría salvarnos de las ligerezas de un entorno global. Saber escuchar a profesionales experimentados podría ayudarnos a tomar, no necesariamente mejores decisiones, pero sí decisiones mejor estructuradas.

Una de las características de los emprendedores, por ejemplo, es que siempre están persiguiendo sus sueños. Estoy convencido que no sólo los emprendedores deben perseguir sus sueños sino cualquier ciudadano, cualquiera que sea su condición. Para llegar a este punto es necesario que definamos cuál o cuáles son esos sueños. Esto es la materia prima para poder definir los que se conoce como el plan de vida, que en el campo empresarial es la planeación estratégica.

Pero no sólo basta con tener un plan de vida y de perseguir los sueños, sino que al momento de establecerlos éstos sean realmente alcanzables, de lo contrario estaremos afrontando frustraciones. Para evitarlo, es necesario tener diferentes puntos de vista, es aquí donde vale la pena escuchar a personas experimentadas, no para contarle del todo sus sueños sino para pedir puntos de vista sin develar literalmente sus planes. Es que – normalmente- cuando un emprendedor comparte sus ideas de negocio con personas cercanas, normalmente familiares cercanos, éstos terminan por ponerle peros y sin intención terminan frustrando a un potencial emprendedor. Por esto, no sólo se trata de saber escuchar sino también de saber decir lo que se puede decir: “la prudencia hace a verdaderos sabios”.

En el campo empresarial se corre la misma suerte. Los líderes, que no son jefes (ver columna anterior), son los abanderados de las estrategias de las compañías sin importar que hayan o no participado en su definición. Para lograr que se cumplan los objetivos tanto de corto, mediano y de largo plazo es labor de los líderes de las compañías contar con un equipo de trabajo en el que se incluyen no sólo los colaboradores internos (empleados) sino externos (asesores, clientes, proveedores, miembros de junta directiva, entre otros). La virtud del líder es entonces saber compartir las tácticas que conducirán al logro de los objetivos. Para ello es necesario que los líderes sepan persuadir a sus colaboradores para poder recibir los consejos en pro del logo de los objetivos, no en contra de ellos.

Así las cosas, es importante no sólo perseguir los sueños y las estrategias de las compañías, sino saber persuadir a quienes hacen parte de esa incasable búsqueda (colaboradores internos y externos). Para ello es necesario que quienes trabajan en pro de las estrategias estén más que alineados. En este punto es necesario que el los líderes se rodeen de los mejores colaboradores, donde uno papel preponderante lo juegan los externos. Saber escuchar a profesionales experimentados y que seguramente ya han afrontado situaciones similares, es la labor de un buen líder.

También es importante anotar que no necesariamente todo debe ser objeto de consulta. Más bien la construcción conjunta de soluciones es el camino. Para ello es necesario que antes de consultar se forme una posible conclusión. Con ello no sólo se reta a quien se le consulta (colaborador interno o externo) sino que construye una mejor solución o por el contrario se corrobora la mejor decisión, no necesariamente viene de un colaborador. Es por esto que coincido con algunos líderes que dicen que no necesariamente se necesitan consultores para todo. También coincido con quienes argumentan que cuanto mejor se consulta mejor consultores tendré. Se trata entonces de tener una mezcla perfecta de colaboradores, pero sobre todo de buenos líderes, donde una de sus principales virtudes será el saber escuchar.

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