Por: Cecilia Orozco Tascón

El poderoso Pretelt: muchos procesos, pocos resultados

Si es cierto que la naturaleza de una persona se define, en buena medida, por los amigos que conserva a lo largo de la vida, entonces la de Álvaro Uribe se descubre, más allá de la imagen que ven sus seguidores, con la identidad de Jorge Pretelt, su protegido en por lo menos 14 años de exposición pública en que el expresidente no ha hecho otra cosa que apoyar a ese abogado gris de Córdoba para intentar llevarlo a los más altos cargos estatales, sin importar las sombras que rodean sus conductas privada y oficial. Diría uno, sobre la relación Uribe-Pretelt, que ambos se encuentran en un mismo mundo de intereses sin ley, a no ser su ley. La situación judicial y administrativa de quien, por cuenta de la influencia y decisión de Uribe Vélez, llegó a ser magistrado de la Corte Constitucional es tan complicada que nadie, en el Estado, puede explicar por qué ninguno de los procesos que tiene pendientes en diferentes instancias surte efectos.

El fin de semana pasado, Noticias Uno reveló el bonito negocio turístico que el señor Pretelt ha desarrollado en un baldío de la Nación del que se apropió, para peor daño, invadiendo un parque natural y matando un arrecife de corales encima del cual construyó una casa-hotel que ofrece, hoy, en redes sociales, a tres millones y medio de pesos la noche o a $750.000 la “suite” (ver). En privado, Pretelt llama “mi isla” al elegante lugar de mar cristalino en el archipiélago de San Bernardo, a hora y media de Cartagena, que él mismo denominó La Gaviota y cuya existencia insulta, además de la normatividad, la pobreza de los habitantes del vecino Santa Cruz del Islote. Pues bien, Pretelt amplió recientemente el daño ecológico y, con este, las instalaciones de “su” casa, aunque sobre ese bien pesan dos investigaciones en Parques Nacionales, una de 2015 y otra de 2018, por “construcción de barrera y relleno… con afectación de pastos marinos y corales”, la primera; y por “reparación de una casa, aumento a tres plantas y nueva estructura de protección sin licencia ambiental ni licencia de construcción”, la segunda.

No obstante que el exvicerrector y cofundador de la progubernamental Universidad Sergio Arboleda dio clases de Derecho por años, ha ignorado, olímpicamente, la Resolución 1424 de 1996 —hace 23 años— del Ministerio de Ambiente en que “se ordena la suspensión de las construcciones en el área del Parque Nacional Natural Los Corales del Rosario, en las islas del Rosario y … el archipiélago de San Bernardo” (ver). Nada vale si se trata de Pretelt: pillados en flagrancia, tres de sus obreros fueron detenidos y conducidos a Cartagena, en operación conjunta entre funcionarios de Parques, Policía y Armada cuando adelantaban la reparación de la casa: muy pronto fueron dejados en libertad “por falta de pruebas”. Pero ahí no se detiene la historia. En la Agencia Nacional de Tierras, antes Incoder, antes Unidad Nacional de Tierras, hay un expediente contra Pretelt Chaljub desde febrero de 2008 que pretende “recuperar el bien indebidamente ocupado, denominado La Gaviota”. Desde entonces, servidores de esas entidades han intentado notificar al implicado Pretelt sin lograrlo; han fijado edictos emplazatorios; han ordenado y ejecutado inspecciones oculares; ha “desaparecido” la investigación y vuelto a aparecer. Y cuando finalmente terminó su trámite y se tomó la decisión de recuperar el predio, el acto de recuperación no se ejecuta y por gracia de la divina providencia ¡aparece la Dirección General Marítima (Dimar), del Ministerio de Defensa, con su mano salvadora, a pedir la competencia del caso!

No tengo espacio para describir otros procesos que le abrieron a Pretelt por la época en que fue nombrado presidente de la Corte, esta vez, por acumulación ilegal de baldíos en Antioquia y Córdoba; ni para comentar la parálisis de su proceso político en el Senado o de su proceso penal en la Corte Suprema por la coima de $500 millones que habría exigido a cambio de un fallo favorable de tutela en que terminaron presos o condenados todos, menos él. Mientras actuaba de manera tan particular, su mentor Uribe lo postuló y defendió: en 2005, lo incluyó en la terna para fiscal general. En 2009, lo preeligió en la Corte Constitucional. En 2015, lo defendió con su bancada en el Congreso. Pretelt salió castigado por indigno, es cierto. Pero no gracias, sino en contra de Uribe. También cierto es que hoy sigue impune haciendo de las suyas a sus anchas, y muerto de la risa.

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2019-08-14T00:00:56-05:00

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