Por: Óscar Alarcón
Macrolingotes

El porqué de Maduro

Moisés Naím es un gran analista de política internacional. Venezolano, fue ministro de Carlos Andrés Pérez, exiliado en España, autor de una docena de libros y conferencista permanente en el Hay Festival de Cartagena. Si bien se le conocía como ensayista y académico, su más reciente obra, Dos espías en Caracas, es una novela sobre Hugo Chávez con personajes de la vida real en donde es difícil establecer qué es ficción y qué es realidad. Se leen de un solo tirón las casi 400 páginas. Allí resuelve un interrogante que muchos desconocíamos. ¿Por qué Chávez escogió a Maduro para que lo sucediera? No era militar, ni completó sus estudios y además era famoso por sus limitaciones al hablar en público. Sus involuntarios barbarismos y otras impropiedades de su español hablado le granjearon entre sus conocidos el apodo de “bobolongo”. Sin embargo, fue el escogido.

Según uno de los personajes de la novela, Maduro fue un joven activista de la ultraizquierda en la década de los 80, algunos de cuyos años vivió en Cuba. Su relación con la isla es muy anterior a la aparición de Hugo Chávez. Allí hizo cursos de formación política y probablemente también recibió entrenamiento en guerrilla urbana y explosivos. Fue más tarde cuando se acercó a Chávez, gracias a su novia Cilia, quien formó parte del grupo de abogadas que ayudaban a los militares encarcelados después del fallido golpe de Estado.

Cuenta además la novela (¿realidad o ficción?) que cuando Chávez estaba en las últimas, en Cuba, Fidel Castro invitó a Maduro a una reunión muy privada, lo conocía muy bien, sabía que no era un hombre inteligente, pero sí muy leal y obediente. Uno “de los suyos”. “Esas son principales cualidades que debe tener el hombre que él (Castro) va a necesitar en Venezuela cuando Hugo no esté”, dice el relato.

Pero ya lo hemos dicho: no hay Maduro que no se pudra, ni Cabello que no se caiga.

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