Por: Luis Carlos Vélez

El presidente encunetado

A pocos días de cumplir su primer año de gobierno, el presidente Iván Duque empacó maletas para viajar a China; es el viaje número 22 de su administración, lo que lo convierte en el mandatario colombiano de la historia reciente que más ha viajado en sus primeros 365 días en cabeza del Ejecutivo. Santos viajó 16 veces, Uribe ocho, Pastrana 15 y Samper 11.

El acto de viajar no está mal per se, sobre todo si se tienen en cuenta las exigencias de un mundo globalizado, la importancia de afianzar vínculos comerciales y abrir nuevos mercados para nuestra economía. Lo que es cuestionable es que esta viajadera contribuya al sentimiento de encunetamiento que perciben muchos colombianos sobre esta administración.

¿Encunetamiento? Sí, tal cual. Encunetarse en colombiano de calle es patinar, quedarse en un mismo sitio sin poder avanzar. A Duque le está pasando lo que a los carros cuando sus llantas se quedan atascadas en el pantano y por mucho que se acelere el vehículo no puede avanzar. Encunetarse también tiene la connotación de desconcierto, de no saber qué hacer y eso es precisamente lo que algunos perciben de este Gobierno.

La más reciente demostración de encunetamiento la dio el ministro de Hacienda, el viernes, en su rueda de prensa con el Banco de la República, cuando Carrasquilla afirmó que el Gobierno Nacional no tiene certeza de las causas del desempleo y las medidas apropiadas para corregirlo. Desafortunada afirmación.

El tema económico no es el único que da señales de encunetamiento. El de la paz también está enredado; a pesar de que la administración dio la batalla en las objeciones para el marco jurídico de la JEP, perdió en sus intenciones y seguimos viviendo en un escenario en el que se siente que hubo un acuerdo necesario, pero extremadamente beneficioso para las Farc sin que cumpla todavía con las premisas mínimas de lo vendido como negociado. Y esto es justicia, reparación y no repetición.

En ese frente también hay algunos que empiezan a cuestionar la capacidad del presidente de asumir posturas firmes, como no haber extraditado a Santrich en el momento que estuvo detenido, evitando así el sainete posterior. No se puede ser más papista que el papa.

El presidente Iván Duque enfrenta una situación incómoda, pero que debe resolver más pronto que tarde y esta es la de la definición. Desde su elección quedó en un escenario en el que si hace mucho de lo que sus contradictores, oposición y ala más radical del Centro Democrático esperan, entonces lo tildarán de títere uribista. Y si hace todo lo contrario, lo llamarán traidor.

El mandatario tiene un tercer camino y es hacer la propia, jugar con la suya y salir del encunetamiento. Este año fue de aprendizaje, como en todo puesto, pero ya es necesaria la acción. Debe coger el toro por los cuernos y tomar posturas para lograr soluciones, así estas no caigan bien en la oposición o en los halcones del Centro Democrático. Debe entender que frente a ellos siempre actuará mal. Podría empezar por viajar menos, hacer cambios en el gabinete y redefinir su bandera, una que, aunque muy bonita, es etérea.

Posdata. Inteligente y coherente David Luna al no lanzarse como candidato a la Alcaldía de Bogotá. Aprendió la lección de las elecciones en las que ganó Petro gracias a la atomización de la derecha. Por su parte, la izquierda sigue avanzando firme con disciplina y trabajo. Por ahora Claudia López será alcaldesa por mérito y la falta de visión conjunta de sus contrincantes.

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2019-07-29T00:00:23-05:00

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