Por: José Manuel Restrepo

El presupuesto también habla

Uno de los instrumentos más importantes de la Hacienda Pública, si no el que más, es el presupuesto que anualmente realiza la nación en referencia a ingresos, gastos e inversión pública. Todo presupuesto supone, además, previas estimaciones sobre el devenir de la economía en cuanto a variables claves como el crecimiento del PIB, inflación, tasas de interés, tasa de cambio, entre otras. Adicionalmente, expresa en términos financieros las prioridades de acción del gobierno de turno, los medios de evaluación anticipada de sus objetivos de gestión y las posibilidades de cumplimiento o no de un plan de desarrollo económico y social. En síntesis, todo presupuesto “habla” anticipadamente de la obra de un gobierno.

Hecha la propuesta del Presupuesto General de la Nación en Colombia para 2018, han sido actores de la sociedad los primeros que han hablado. Los más recientes fueron los deportistas, quienes expresaron su inquietud respecto a la brutal caída del presupuesto destinado al deporte. Los montos estimados caen de $587 mil millones en 2017 contra $221 mil millones en 2018, siendo una caída de más del 60 %. No entienden los deportistas que se les aplique aquella máxima, según la cual a toda buena acción le corresponde su merecido castigo. Luego de sobresalientes resultados en Juegos Olímpicos o en torneos mundiales no es fácil de explicar que el sector se lleve casi la mitad de lo que se llevaba el año anterior.

La mala noticia es que los deportistas no son los únicos que están hablando del presupuesto de 2018. Son también los campesinos y actores representativos del sector agrícola (que cae en 28 %), los ambientalistas (cuyo sector cae en un 25 %), el sector de la ciencia y la tecnología (que cae en un 41,5 %) y el mundo de la cultura, que cae en un 13,7 %.

Recogiendo las expresiones válidas de todos estos actores de la sociedad, es bueno también decir que todo presupuesto habla de otros asuntos. El presupuesto habla de una desaceleración económica que no deja los recursos fiscales esperados. Habla de que todos los esfuerzos de la última reforma tributaria por aumentar los impuestos por la vía de IVA e impuesto a los dividendos no son suficientes para que el país realice las inversiones que necesita para crecer a mediano y largo plazo.

Pero el presupuesto de 2018 habla también sobre la coherencia o incoherencia de la gestión pública. Cuesta trabajo entender que entre los pocos que crecen aparezca como gran favorecido el presupuesto de defensa y policía (al 8 %) cuando todo lo que podría asociarse a urgencias en un escenario de posconflicto, como ya se reseñó (ciencia, innovación, cultura, deporte, agro, turismo, educación, etc.), sigue el camino contrario. Cuesta trabajo entender que si hablamos de la necesidad de crecer a una tasa superior al 4 o 5 %, sigamos creyendo que la innovación y la ciencia sean un “hobby pasajero” de unos académicos a quienes no les afecta mucho una caída en ciencia de más del 40 %. Ya sabíamos que en los países desarrollados el 70 % del presupuesto en ciencia viene del sector privado y el 30 % del público, mientras que en Colombia es todo lo contrario, pero además con el agravante de que en nuestro país la inversión pública en el sector puede ser entre 3 y 5 veces inferior al ideal de acuerdo con nuestro PIB. Y ahora que llega un nuevo presupuesto nos anuncian que para “premiar” la ciencia el presupuesto cae en el 40 %. ¿Cómo entonces ser un país más educado? El presupuesto de 2018 habla también de coherencias o incoherencias cuando mientras el gasto de funcionamiento crece al 6 %, la inversión cae al 17 %.

De pronto lo que no alcanza a hablar el presupuesto es la forma y los medios a través de los cuales pretendemos crecer a largo plazo y, por ende, deja entrever que en medio de la inflexibilidad del gasto público necesitamos que hable más temprano que tarde la comisión del gasto público a ver si dejamos en claro la dimensión de reforma fiscal que necesitará el país antes de 2019 para motivar más eficiencia en gasto e inversión y menos evasión.

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