Por: Cartas de los lectores

El problema de El Quimbo

El problema de El Quimbo

No entiende uno cómo es que el Gobierno Nacional defiende los intereses de particulares extranjeros sobre las necesidades inmediatas de miles de familias en la región del Huila. De la represa del Quimbo se ha dicho mucho, pero la verdad es que los problemas neurálgicos que ocasionó el funcionamiento de este megaproyecto no se han tenido en cuenta. No es cierto, como dice el columnista de éste periódico Ramiro Bejarano, que sean problemas de “pseudo ecologistas”. Mal hace él —y el Gobierno Nacional— al querer reducir el debate sobre la reapertura de la represa del Quimbo a un enfrentamiento entre la rama Judicial y el Ejecutivo. La verdad, triste y real, es que la biomasa que no se removió —por incumplimiento de Emgesa— del cauce artificial que se construyó para la represa va a afectar los niveles del oxígeno en los ríos que reciben el agua que pasa por la represa, ocasionando mortandad de muchas de las especies en el río. Igualmente, quizá se destruya uno de los negocios más visibles y prósperos de la región: la piscicultura. Los empresarios ya no tienen la ventaja comparativa natural que les ofrecía la represa Betania, al ser un lugar propicio para criar tilapia sin necesidad de una inversión mayor. El final de la tragedia es que el erario público de la nación se verá debilitado porque aquellas comunidades afectadas —y los empresarios— demandarán al Estado, por los perjuicios y daños ocasionados. Mientras que Emgesa no responde por nada. Sin hablar de los problemas ambientales de los que nadie se quiere hacer responsable, pero que debilitarán enormemente la calidad de vida de miles de familias.Ojalá me equivoque y el afán del Gobierno sí busque reparar daños y desalojos injustificados por parte de los involucrados en la represa del Quimbo.Adenda. Estoy seguro que la solución no era —ni lo será— suspender la actividad de la represa. El daño está hecho y lo único que nos queda, o al menos lo práctico sin perjuicio mayor, es producir energía en momentos tan difíciles como el actual. Sin embargo, sí debería existir un compromiso por parte del Gobierno Nacional y de Emgesa de escuchar, detener y reflexionar sobre el daño que le causan a otros, en beneficio de pírricas sumas de dinero que ellos tampoco disfrutarán.

Libardo Andrés Gómez Estrada

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