Por: Santiago Villa

El problema de los plazos

Un proceso de negociación puede verse impulsado y facilitado mediante el uso de plazos. ¿Es el momento de introducirlos?

Una de las críticas recurrentes a las negociaciones de paz con las Farc en La Habana es que no hay plazos para cerrar acuerdos o etapas. Con cada crisis en el proceso, entre las cuales las más graves, como en todas las negociaciones de paz, son las detonadas por actos de guerra cuando se pretende "desescalar" la violencia, la indignación se canaliza mediante propuestas para imponerle "orden" y "supervisión" a la mesa de negociaciones.

En este caso, el asesinato de 11 soldados en el Cauca ha hecho de los plazos, nuevamente, tema de debate nacional. ¿Es conveniente fijarlos? Quizás, pero no de la forma como lo quieren los opositores al proceso de paz.

Los plazos no pueden usarse como una suerte de castigo que un bando (el gobierno) le impone al otro por violar una tregua unilateral. Deben hacer parte de una estructura y estrategia de negociación. De lo contrario, se convierte en una herramienta política para los detractores del proceso y terminará por debilitar a la mesa de negociaciones.

Los plazos deben ser una forma de agilizar el proceso de paz, y una herramienta para facilitar la firma de acuerdos, superar puntos muertos y lograr que una de las partes ceda en posiciones que, de no haber un plazo, mantendría inamovibles durante las discusiones.

Sin embargo, no siempre es conveniente generar esta presión. A menudo durante una negociación los bandos no toman una decisión ni hacen concesiones hasta que no llegan a la hora cero, pues prefieren usar la presión a su favor. Fue la estrategia que, por ejemplo, empleó el Tea Party de Estados Unidos durante las negociaciones en torno a la deuda del país. Durante dos años consecutivos los apocalípticos escenarios de un cese de pagos soberano por parte de Estados Unidos no llegaron a cumplirse porque en el último minuto (o poco después del último minuto) se llegó a un acuerdo. Sin embargo, durante las negociaciones los Republicanos no cedieron, y aprovecharon la presión de estos escenarios para lograr una posición más ventajosa, con un enorme costo político para el gobierno.

Cuando hay plazos, uno de los bandos puede asumir la riesgosa y agresiva estrategia de no ceder durante las negociaciones, y dejar que la presión de la fecha límite juegue a favor suyo. No creo que sea conveniente para el país que se entre en esta dinámica de negociación bajo presión. Nos exponemos, en la práctica, a que el resto de los puntos de la agenda se cierren en apresuradas reuniones de última hora, y que las concesiones y soluciones se definan de afán. Esta dinámica, en una etapa previa a la última, le convendría más a los negociadores de las Farc que a los del gobierno, pues cada vez que un plazo se incumple el gobierno debe pagar un costo político mayor que el que tendría que pagar las Farc. Se convierte en una herramienta de chantaje para que las Farc obtengan más concesiones.

Jamie Pleydell-Bouverie, miembro de Crisis Action, en un documento titulado "El uso de plazos en las negociaciones de paz" analiza cuáles son los momentos adecuados para introducir los plazos que, además, especifica como de tres tipos: el "artificial", (como lo es el un cronograma informal, y que probablemente ya existe), el "simbólico" (atado a coyunturas como fechas conmemorativas), y el "práctico" (que es más parecido a un ultimátum, porque de incumplirse habría consecuencias negativas).

Para Pleydell-Bouverie, el plazo "práctico", que es el que tiene poder real de desencadenar efectos indeseables si se incumple, es el más efectivo, pero precisamente por ser tan perentorio, sólo es deseable cuando se está en la etapa final de las negociaciones.

El uso de plazos puede fijarse según la etapa y los puntos de discusión. Si bien por lo pronto sea más conveniente usar plazos "artificiales", que son vagos y de incumplirse no generan costos políticos altos, más adelante un plazo "simbólico" para firmar los acuerdos finales puede ser ventajoso. Por último, los plazos "prácticos" pueden implementarse para asuntos como el cumplimiento de los acuerdos de la mesa, y las entregas de armas y tropas.


Twitter: @santiagovillach 

 

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