El Procurador y su concepto sobre el TLC

Muy ajeno a mi costumbre es entrar en controversias con las personas que opinan  sobre los conceptos que emito ante la Corte Constitucional, pues es claro que corresponde a la libertad de expresión de quienes suscriben tales columnas. Libertad de expresión que es garantía del Estado de derecho.

Sin embargo, no puedo dejar de referirme a la columna publicada el pasado 9 de junio, con el título “El Procurador y el TLC”, suscrita por el doctor Germán González, dado que en ella se trata de desprestigiar un concepto presentado hace ya tres meses ante la Corte Constitucional y frente al cual ahora se siente sorprendido, preocupado y lo considera inaceptable, calificativos que a mí también me preocupan por provenir de una persona de gran conocimiento en el tema de las comunicaciones y que perteneció durante algunos años al equipo de Gobierno, como Viceministro de Comunicaciones.

Esto, porque se trata de una lectura sesgada de mi concepto, teniendo en cuenta que el columnista transcribe parte de la conclusión a la que llegué para solicitar la inconstitucionalidad del Capítulo 14 del TLC —telecomunicaciones—, y a partir de allí hace unas afirmaciones sin tomar en consideración el contexto en el cual se asumió dicha posición. La sociedad debe saber que obedeciendo a la necesidad de Colombia de celebrar tratados de libre comercio, en relación con el firmado con los Estados Unidos de América se hicieron, por parte del Procurador como garante de la sociedad, los pronunciamientos necesarios ante las disposiciones del mismo. Es así que cuando constaté que algunas cláusulas son  manifiestamente injustas en materia comercial para el país o que generan incertidumbre jurídica en asuntos fundamentales (v.gr. definición de territorio y su relación con la soberanía que nuestro Estado ejerce sobre el mismo; paz y seguridad esencial nacional e internacional, acceso a los medicamentos, garantía y seguridad laboral, medio ambiente), solicité a la Corte que así se pronunciara.

El Capítulo 14 no escapa a este criterio porque presenta muchas inconsistencias frente al orden constitucional colombiano que son ostensiblemente injustas para el país en materia comercial. Por ejemplo, además de la asimetría real entre las partes contratantes (un país altamente desarrollado y otro en vía de desarrollo), en temas científicos, tecnológicos y económicos, existe una asimetría contractual donde la mayoría de las obligaciones las asume Colombia en beneficio de las empresas de telecomunicaciones de los Estados Unidos, a la vez que a las empresas colombianas del ramo les resulta casi imposible incursionar en el mercado norteamericano. En ese sentido, de acuerdo con el análisis que se hizo en el concepto sobre el texto del tratado, las normas del TLC están diseñadas para que las empresas de telecomunicaciones de los Estados Unidos desarrollen sus empresas utilizando la propiedad de las empresas colombianas sin limitación alguna y sin tener que competir para acceder a nuestro mercado, asunto que debe garantizar el Estado colombiano.

Para el Ministerio Público se torna totalmente inaceptable en relación con la definición, en el TLC, de la práctica anticompetitiva de los proveedores de servicios de telecomunicaciones, consistente en no estar obligados a poner a disposición y en forma oportuna, a los otros proveedores, la información técnica sobre instalaciones esenciales y la información comercialmente relevante que éstos necesiten para suministrar servicios públicos de telecomunicaciones. Esto significa que los proveedores importantes de Colombia (todos) deben entregar sus activos intangibles más preciados (los que además les ha costado mucho adquirir) a cambio de ninguna contraprestación.

Por las anteriores y muchas más razones que están sustentadas a lo largo de todo el concepto, fue que se llegó a la conclusión de que el artículo 14 del TLC es inexequible. Así las cosas, invito a todos los colombianos a formarse su propio criterio y a tener la información completa sobre el tema del TLC consultando el concepto referido en la página de la Procuraduría www.procuraduria.gov.co, y a la espera de lo que decida la Corte Constitucional sobre el mismo, decisión que sobra decirlo, todos deberemos acatar.

Edgardo José Maya Villazón. Procurador General de la NaciónBogotá.

Más inquietudes sobre la revaluación

Muy interesante la columna de Alberto Carrasquilla en la edición de ayer sobre la revaluación, y las varias que ha escrito Eduardo Sarmiento.

Tres preguntas:

1. ¿Qué fortalezas tiene Colombia para justificar que este año nuestro peso es la moneda más revaluada del mundo? —El Euro va en 5%, el Peso Chileno en 3%, etc., y nosotros vamos en 15% y sin piso—.

2. ¿Será que no influye para nada el inagotable torrente de dólares del narcotráfico? —Es entendible que el Gobierno se haga el de la vista gorda ante la imposibilidad de controlar la avalancha—.

3. ¿Será que en 12-18 meses estaremos 1 a 1 y nos daremos el lujo de pagarles 15 millones de dólares mensuales a los “padres de la patria” ?

Humberto Chemás Ponce

Un mes

Con motivo del primer mes de circulación quisiera extender unas sinceras felicitaciones a las directivas y demás colaboradores de El Espectador. Vale la pena destacar los importantes artículos sobre las universidades publicados el día de ayer en especial los resultados de los ECAES.

José Germán Vengoechea. Bogotá.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Lectores opinan

La cofradía del santo reproche

No entiendo por qué no entienden

Al oído de los conjueces

De igualdades y discriminaciones

De Julio Londoño sobre una columna