Por: Diego Laserna

El PSUV criollo: Aunque la mona se vista de seda…

A uno puede no gustarle el chavismo o puede creer que Venezuela se merece un gobierno diferente, pero tanto así como odiarlo, sólo lo odian los que se le parecen.

Y es que si se mira un poco debajo de la superficie los gobiernos de Colombia y Venezuela tienen similitudes impresionantes. Allá manda el chavismo acá el uribismo, allá los tienen secos con Aló Presidente y acá con los consejos comunitarios, allá la política social se limita a repartir plata en las “misiones” y acá a través de Familias en Acción. Chávez acusa a sus opositores de “reaccionarios imperialistas” y Uribe de “terroristas de civil”, en Venezuela a los opositores no les dan trabajo y en Colombia les persiguen a los hijos forzándolos al exilio, y así se podría seguir indefinidamente…

El ejemplo más reciente del vínculo del uribismo profundo con el chavismo recalcitrante es la idea de los nuevos alfiles del Presidente de crear un partido de uribistas puros para las elecciones al congreso en 2010. Como ellos seguramente saben, Venezuela en el 2007 en plena debacle ideológica del chavismo ya realizó exitosamente el mismo ejercicio e integró en el Partido Socialista Unido de Venezuela al 80% de los chavistas. ¿Cuál es el requisito para hacer parte del PSUV? Fácil, repetir en un tono más duro exactamente lo que dice Chávez.

Seguramente el requisito para entrar al partido de la U repotenciado será el mismo y sus miembros seguramente tendrán el mismo perfil de las sanguijuelas burocráticas del PSUV a las que les da lo mismo estar defendiendo la revolución bolivariana que la seguridad democrática con tal de que puedan sacar provecho económico y político de sus posiciones. Lo cual el ejecutivo estará totalmente dispuesto a hacer si el partido cumple su única función y repite oportunamente y en un tono más alto exactamente lo mismo que dijo el Presidente.

Lo que sí se le debe reconocer al uribismo es que (con algunas notables excepciones) ha sabido escoger sus fichas con mucho más tacto y elegancia que Chávez. Después de todo no es lo mismo que a uno le robe la democracia un tipo como José Vicente Rangel a que se la robe  Luis Carlos Restrepo, ni es lo mismo que el que venda el cuento afuera sea un ex conductor de metro como Nicolás Maduro a que lo venda un estadista como Jaime Bermúdez. Por supuesto tampoco es lo mismo que el jefe de la bancada oficialista sea un inquisidor amateur como Luis Tascón a que lo sea un intelectual como Juan Lozano.

Pero a pesar de sus pergaminos y su buen vestir, los alfiles uribistas son igual de responsables del menoscabo de la democracia colombiana a como lo son sus colegas venezolanos y como dice el dicho “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Así que la próxima vez que mire hacia Venezuela y suspire por lo triste que es ver un país tan rico irse a la cañería, no olvide que tan sólo es un reflejo de la situación colombiana y que si nuestras realidades aun no son idénticas, de seguir así, pronto lo serán.

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