Por: Columna del lector

El punto final sobre Ser Pilo Paga (SPP)

Por Camila X. Etecí *

Los estudiantes exigimos al Gobierno claridad y transparencia: si SPP (que sólo beneficia al 2 % de bachilleres) es la política bandera para la educación superior, estamos en nada. Al menos deberíamos llamar las cosas por su nombre: en el mejor de los casos, SPP es un programa de becas que todos debemos aplaudir, pero definitivamente no es la panacea universal (el inmenso despliegue publicitario transmite esa impresión, aunque el Gobierno sabe de la insuficiente cobertura, por lo que también propone fortalecer otros créditos del Icetex).

Recordemos la dicotomía fundamental, financiar la oferta —crear más cupos directamente en el Sistema Universitario Estatal (SUE)— o financiar la demanda —prestarles a los estudiantes y dejarlos a su suerte después de asignados los recursos—. Ambas opciones se pueden aplicar simultáneamente (como ahora), pero el fortalecimiento de una ha resultado en detrimento de la otra (la financiación es limitada).

Los hechos respaldan esta última idea: primero, el SUE atraviesa una gravísima crisis de financiación (los salarios y el número de estudiantes aumentan a un ritmo mayor que los recursos asignados por el Estado); segundo, el Gobierno admite la crisis (la ministra de Educación, Yaneth Giha, reconoce una “preocupación compartida”); tercero, no hay coherencia del Gobierno respecto a las soluciones, ya que supuestamente “el 40 % de este recaudo (0,5 puntos del IVA) se destinará a la financiación de la Educación Superior Pública” (Ley 1819 de 2016, art. 184), pero “estos recursos también podrán destinarse a la financiación de programas consistentes en becas y/o créditos educativos otorgados por el Icetex” (art. 369).

La crisis del SUE es demasiado vergonzosa para un país que dice defender la educación: algunas facultades ya están experimentando serias dificultades para llegar a fin de mes, porque tienen que autofinanciarse en un 50 % (con tendencia al alza), poniendo en riesgo a 600.000 estudiantes y creando la tormenta perfecta para una posible quiebra en el corto y mediano plazo. Adicionalmente, como consta en las citas de la reforma tributaria, ahora también nos enfrentamos a una depredación altamente probable del dinero del SUE por parte del Icetex, lo cual es tan inmoral e inaceptable como destruir SPP.

Para la educación, todo: algún día podríamos lograr una dualidad que subsidie oferta y demanda igualitariamente; sin embargo, mientras esto se hace realidad (y dada la apretura fiscal), creo equitativo y justo exigir una dualidad ponderada, que congele SPP (al menos temporalmente) y donde otros programas del Icetex no reciban ni un sólo peso más, hasta tanto se concrete la vieja promesa de reinyectarle recursos al SUE, previniendo su eventual (y tal vez inminente) colapso financiero. La oferta ya existente no puede disminuir con la excusa de subsidiar la demanda, ¿ven lo absurdo que suena?

Aunque es cierto que “en Colombia los subsidios a la oferta no aseguran el acceso a la educación superior de calidad para los más vulnerables” (Antieditorial de octubre 16), esto sucede principalmente porque la financiación de dichos subsidios se ha pasmado en términos reales desde la Ley 30 de 1992, entre muchas otras razones. También aprovecho para aclarar algunas cifras: “En 2016 se invirtió (en SPP) un monto equivalente al 11,1 % del presupuesto de las universidades públicas para atender al equivalente del 3,7 % de su población”, según cálculos muy exactos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional-Sede Bogotá. Por favor saquen sus propias conclusiones: yo termino insistiendo en que “debe priorizarse la inversión en las universidades públicas por encima de otros rubros” (Editorial de octubre 10).

Colofón: A pesar del provocador título, no es posible ponerle punto final a la polémica sobre SPP; sólo quiero aclarar (definitivamente y de una vez por todas) por qué los actuales reparos a su financiación y filosofía son justificados; sin embargo, la discusión sigue en otros aspectos, como en la reciente columna del rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, quien publicó cinco propuestas para mejorar SPP (algunas las comparto, otras no). Espero poder continuar el debate en otro momento —a propósito, no me opongo a SPP como política de Estado, si y sólo si se cumple lo aquí expuesto, pero la aprobación del Presupuesto General de la Nación para 2018 me hace perder la fe—.

* Estudiante de Historia.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columna del lector

No más cleptocracia, no más corrupción

Indignación selectiva