Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

El que pregunta es porque sabe

Resulta errática la política de relaciones exteriores del Gobierno del subpresidente Duque ante países vecinos y organismos internacionales. Prometieron un cerco diplomático que presionaría a Maduro, en cuestión de minutos, a dimitir y poner fin a la dictadura venezolana, asunto que resultó un fiasco y objeto de burla generalizada.

Ahora el Gobierno, como si no tuviera suficientes problemas internos que de pronto le estallan un mismo día, se aventura en la lagartería de consultarle a la CIDH si la reelección presidencial indefinida es un derecho humano y “cuáles son las consecuencias jurídicas de dicha situación”. Raro que esta misma inquietud no la hubiera tenido el partido de Uribe cuando intentaron una segunda reelección que la Corte Constitucional hizo trizas; entonces no les importaba si reelegirse indefinidamente —inclusive con fraudes— violaba los derechos humanos, que, por cierto, nunca los han trasnochado. No se entienden las motivaciones detrás de esta consulta, pero pueden tener varios resultados. Veamos.

Si el Gobierno pregunta para posar de defensor de la democracia en el continente y propiciar un enfrentamiento con Bolivia, la consulta a la CIDH resultará un problema para Colombia y en nada contribuirá a consolidar la frágil democracia bolivariana. A propósito, desastroso el papel del mediocre y cavernario secretario general de la OEA, Luis Almagro, culpando a Cuba y Venezuela de las protestas que se replican por toda América Latina, como si fueran obra de un siniestro plan del risible “castrochavismo” para apoderarse de Suramérica, y no de décadas de gobiernos corruptos, inequitativos e ineficientes, que en nada han mejorado la vida de la mayoría de la población.

Si el subpresidente Duque pregunta en su interés personal —nunca se sabe—, no estaría de más que alguno de sus asesores de imagen —¿sí los tiene?— le mostrara las encuestas y las posibilidades que tiene de modificar la Constitución para pensar en reelegirse. Dudoso que el hombre de Uribe en la Casa de Nari pretenda pasar cuatro años más convertido en estafeta de un partido que no lo escucha en sus tímidas iniciativas.

Lo que realmente alerta es si la pregunta de la Cancillería a la CIDH busca establecer si el presidente eterno puede ocupar de nuevo, y no en cuerpo ajeno, la Casa de Nari. La respuesta, en derecho, resulta obvia para el más simple entendedor de la estructura constitucional de los Estados modernos. No es un derecho humano de ningún político la reelección indefinida, pero además vulnera estructuralmente los derechos de la ciudadanía, como ya nos pasó con la reelección comprada de Uribe, y provoca el desbarajuste institucional por el quebrantamiento absoluto del sistema de pesos y contrapesos, sobre el cual funciona cualquier democracia saludable. Pareciera que esta extraña indagación a la CIDH busca ambientar una reforma constitucional que le permita a Uribe reelegirse, porque sus irascibles seguidores creen que es el salvador del desastre.

El canciller-candidato Holmes Trujillo cada día se desdibuja como aspirante a la Presidencia con estas necias consultas, que lo que dejan en claro es que el Gobierno no tiene a quién preguntarle sobre derechos humanos. ¿Dónde andaba Barbosa? ¿O tampoco sabe? Habrían podido empezar por revisar los archivos secretos del uribismo, para advertir cómo fue que pensaron en instalar en el poder a Uribe por tres periodos consecutivos, comprando la segunda reelección con dádivas a unos parlamentarios.

Ojalá la Cancillería se dedicara a otras discusiones con los organismos multilaterales que fuesen realmente útiles, y no a posar como bravucón del barrio. Ya veremos si la respuesta de la CIDH a la insólita consulta del Gobierno los deja más enredados que antes de formularla. Y que el Gobierno gobierne, no vaya a ser que tenga que enfrentar un estallido social del que no lo sacarán ni siquiera sus aliados siempre indolentes del Consejo Gremial.

Adenda. No sorprende que la retardataria Conferencia Episcopal Colombiana retome su guerra contra los derechos reproductivos de la mujer, lo mismo de siempre. ¡Sí al aborto!

[email protected]

888017

2019-10-27T00:00:34-05:00

column

2019-10-27T01:00:01-05:00

[email protected]

none

El que pregunta es porque sabe

30

4396

4426

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ramiro Bejarano Guzmán

Privacidad de hombres públicos

Sin piloto

Peor si no entendieron

¡A marchar!

Bombardero derribado