Por: Cartas de los lectores

El rábano por las hojas

Aparece otra bonita campaña para ayudar a la movilidad de Bogotá. Muy bien. Pero me gustaría ver titulares que hablen de campañas bien programadas, rápidas, eficaces y constantes para tapar los huecos en las vías de la ciudad.

Comenzando por calles bien concurridas, como por ejemplo, la Pepe Sierra, la 170, la carrera 11, la 9ª y otras muchas, que son el martirio cotidiano de choferes de toda clase.

Y la otra campaña urgente es la de no permitir que las busetas y buses paren en las orejas, en los puentes, sobre los pasos de cebra, en las intersecciones, etc., ya que no es posible que lo hagan únicamente en los paraderos, como en cualquier ciudad medianamente civilizada.

Mientras tanto, la campaña ‘Conmuévete’ (¡qué palabra tan larga y complicada!), y otras por el estilo, seguirán siendo las hojas del rábano. Este seguirá duro y crudo y la movilidad, cada día menos móvil.

Francisco Tostón de la Calle. Bogotá.

Hinchas del Santa Fe molestos

Soy padre de dos adolescentes hinchas fieles del Santa Fe. Durante los tres últimos años les consentí la asistencia al estadio estimulándoles la cultura deportiva que los aleje de los vicios y las adicciones modernas.

Entiendo que por aspectos financieros del equipo le hayan subido casi un 300% a la boletería, pero no acepto que ésta se haya agotado el mismo día que abrieron las ventas. Mis hijos hicieron lo imposible por adquirirlas, pero después de horas y horas fue en vano su esfuerzo. Finalmente, y fieles a ese amor por el equipo, les tocó conformarse, como miles de jóvenes hinchas, con ver el partido como aficionados de segunda en el parque Simón Bolívar. No sé quién falló, si las directivas del equipo o el IDRD, pero no es justo el trato excluyente que le dieron a estos ejemplares hinchas.

Jorge Enrique Buitrago Puentes. Bogotá.

Siguen las muertes

Y siguen las muertes de seres humanos que por conducir su moto sin las debidas precauciones están encontrando la pérdida de la vida en forma instantánea. Los que no mueren están quedando lisiados, inválidos.

La vida hay que cuidarla. La vida no la podemos exponer a las imprudencias como a la falta de tino y juicio al conducir una moto.

Sea este un llamado de atención, cariñoso, a todos aquellos que en las próximas horas podrían morir si siguen manejando motos como si fueran unos simples irracionales. O unos locos.

Rogelio Vallejo Obando. Manizales.

 

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