Por: Jorge Tovar

El Real Madrid no define

El Real Madrid derrotó con suficiencia al Sevilla (2-0). A lo largo del partido hizo 23 disparos, pero no fue hasta el minuto 77 en el que con un fortísimo remate desde fuera del área (testarazo en el léxico de Sergio Ramos) abrió el marcador. En el minuto 91 Luka Modric, flamante Balón de Oro, anotó un justo segundo gol. Pero los delanteros del conjunto blanco no estuvieron presentes. El Madrid crea oportunidades, pero no las concreta. Ese es su problema. Y la estadística lo confirma.

El modelo de goles esperados (xG), como he anotado en anteriores ocasiones, permite determinar estadísticamente la probabilidad de que un disparo termine en gol. Frente al cuadro andaluz solo pudo vulnerar la portería rival en dos ocasiones. Los 23 disparos que ejecutó daban para marcar 1,57 goles; es decir, marcó más de lo esperado. Pero esa no ha sido la constante del equipo merengue en la temporada 2018-2019.

La gráfica compara los goles anotados en la Liga frente a los goles esperados. Si un equipo está por encima de la línea de 45 grados, implica que está anotando más de lo que se esperaría dada la calidad de las ocasiones que crea. Es el caso del Barcelona. No solo es quien más marca, sino quien crea ocasiones de disparo de mayor calidad. Otros equipos que lo hacen son el Celta, el Atlético de Madrid, el Levante, el Getafe y el sorprendente Alavés.

El Madrid, como cabría esperar por la calidad de sus futbolistas (no digamos ya el presupuesto), es uno de los equipos que más goles debería anotar. Pero marca muy pocos con respecto a los que debería anotar. En la gráfica se observa con claridad que está por debajo de la línea de 45 grados. Debería haber anotado al menos 27 goles, pero apenas lleva 23.

El equipo dirigido por Santiago Solari necesita delanteros que marquen. Karim Benzema no será nunca el encargado de los goles. Fue el apoyo ideal de un goleador único como Cristiano Ronaldo, pero no será él quien cargue con el equipo. La prensa de Madrid tiene ahora entre ojos a Vinicius Junior, el jovencísimo atacante brasileño. Algunos, entre el desespero y la irresponsabilidad, lo han querido comparar con Lionel Messi. Es hoy lo que hace no tanto era Isco, hace unos meses Asensio y lo que en unos meses será Brahim Díaz.

Tanta flor le puede terminar haciendo daño al brasileño. Es muy joven, lo agrandan y si son ciertas las palabras de Bartra, el defensa del Betis, quien lo acusó de insultarlo repetidamente, en efecto los halagos lo están afectando. Vinicius por ahora demuestra ser un jugador interesante, pero no parece ser goleador. Y cuando no haya un “testarazo” de Casemiro, la prensa, la misma que lo eleva a los altares hoy día, se lo va a exigir. El Madrid tiene que buscar un delantero. Las cifras lo piden.

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