Por: Hernán Peláez Restrepo

El receso

Cumplidas ocho fechas de este campeonato, llegó el primer descanso, que a la hora de la verdad no lo es tanto, porque los equipos continuarán con su trabajo, más distendido, aunque con la seria preocupación de no ir a perder ritmo.

La mejor forma de aprovechar esta parada es seguir jugando, manteniendo contacto con el balón y de paso recuperar a lesionados y averiguar detalles sobre rendimiento.

En la última fecha, anoté algunos detalles. En el fútbol todo está inventado y sólo es cuestión de aplicar jugadas en determinadas circunstancias. Por ejemplo, en la mayoría de cobros de tiros de esquina, la costumbre, que hace carrera, es poner la pelota o en el punto penal, o en el segundo palo o en la mayoría de veces, centros abierto. Por eso fue llamativo el gol del Cúcuta, conseguido con un cobro al primer palo, donde sorprendió el cabezazo del paraguayo Báez. Generalmente y eso lo pregonaba Zubeldía y compañía, era cobrar al primer palo, para que alguien peinara de cabeza hacia el segundo poste, llegando otro cabeceador y tomar fuerza aquello de doble cabezazo en el área era gol.

Vi cómo Jairo Patiño viene acercándose a su nivel, a punta de jugar y jugar. Digo su nivel futbolístico, pues evidente que su lesión lo había alejado de su real condición. En cambio veo cómo Tressor Moreno no llega a la plenitud y parece cambio cantado en los juegos del Medellín. Se nota que no le gusta, porque así son los jugadores que sienten el fútbol y sera cuestión de aprovechar este momento para responder a sus compromisos. Probablemente aproveche este juego de Copa Libertadores ante el histórico Corinthians, aunque el equipo paulista no esté en su momento estelar, por más que Ronaldo y Roberto Carlos signifiquen lo más brillante del equipo, otros jugadores, como el arquero Felipe  sí están para tener en cuenta.

Lo del pelado Muriel, de Santo Tomás, Atlántico, parece ser una copia de Freddy Montero, descubiertos por un veedor del Cali. Se apuntó con tres goles, bien conseguidos y como ocurre en el fútbol, los defensas rivales, quedan advertidos de su peligrosidad. A Muriel como a tantos jugadores nuevos, no sobra recordarles que lo importante no es llegar a primera división, sino ser capaces de sostenerse en su rendimiento.

Al Quindío pareciera le hubiesen borrado la palabra “triunfo”. Su nómina no es inferior a la de Cortuluá o el mismo Pereira, pero no despega y las sombras del descenso por el momento lo acompañan, para desespero de sus hinchas, que sindican del trago amargo al señor Hernando Ángel, cuyos equipos, el Quindío y el Centauros, marchan últimos en sus respectivas clasificaciones. Este señor, preocupado de repetir historias como la de Rodallega, debe entender que antes de buscar lucro es necesario invertir. Y eso por lo visto no figura en su lista de prioridades.

Dígase lo que se diga, Yanez , Flotta, Salazar y hasta Nazarit consiguieron dar forma a un Santa Fe, que como varios equipos está preocupado de ganar puntos por ahora. Jugar bien, lo que se dice bien, no es el plan inmediato. Y Sergio Galván, a tres goles de la marca de 217 de Valenciano, dispone de suficiente motivación para continuar sacudiendo redes.

Este receso para el Real Cartagena es de doble filo. Ojalá no vaya a perder el ritmo y la única fórmula para Bodhert, su técnico, es seguir jugando y jugando amistosos contra equipos de Liga de Bolívar o encontrar la forma de sostener la concentración en los jugadores. Lo que han hecho hasta ahora es más que bueno.

 

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