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hace 9 horas
Por: Cartas de los lectores

El regreso de Uber: Otro costal de derrota para declarar a Duque en crisis

En un taxi de juguete, el presidente Iván Duque juró en compañía de Hugo Ospina —líder de los “amarillos” en Colombia— proteger el gremio transportista de plataformas ilegales como Uber; de hecho, Duque habría promovido la salida de la app del país.

Pero la carcajada de Ospina duraría poco. Hace varios días pronunció en voz grave: “Me siento traicionado por Duque”, pues Uber regresó a Colombia con más ánimo y con un aire de reinvención.

La vuelta de esta plataforma a Colombia es sin duda una falta total a este juramento rimbombante y amigable, el cual, además de dejarlo mal parado con el gremio transportista, demuestra que a Duque por donde ha sacado la cabeza le han dado garrote (para ponerlo en palabras coloquiales). Es decir, al presidente no le ha salido una, no ha visto victoria en la mayoría de sus intenciones y estrategias.

Hace poco, también en un osado intento por desestabilizar el poder del presidente vecino Nicolás Maduro, Duque no le pidió al mandatario legal de los venezolanos, sino al autoproclamado, que le devolviera a una presa delincuente que habría escapado de Colombia a refugiarse en Venezuela. La intención es muy clara: dar un mensaje de apoyo en rebeldía a Juan Guaidó e intentar, a través de dicha acción, poner en duda el poder de Maduro a nivel internacional.

Lo que Duque no vaticinó fue que Maduro, en un movimiento magistral como de ajedrez, volteó el ataque y cogió de una buena vez la sartén por el mango. En una limpia alocución en vivo, pronunció: “Manda tu carta, Duque, a Guaidó, a ver a quién te manda Guaidó pa allá”, frase que dejó una imagen elocuente, segura y con notable razón a un presidente al que no se le ha conocido por eso.

A lo anterior le sumamos episodios risibles pero también preocupantes, como el uso del avión presidencial para el cumpleaños de su hija; el “de qué me hablas, viejo”, en una acción de indiferencia a la sangre en guerra; la idea absurda de tener un sistema laboral con remuneración por horas. Y temas más graves, como no atender con decoro y seriedad la situación de los líderes sociales asesinados por todo el país, el esfuerzo nimio y débil para aclarar en investigación seria las indicaciones de Aida Merlano, y un compilado de reclamos en justicia que residen en el núcleo de un paro cívico (que por cierto duerme y no ha vuelto a despertar).

Sin duda, el regreso de Uber es un costal más, uno pesado que cae en la pila de escombros en la que reside el presidente, ya que la activación de la aplicación es la cereza para presentar a un mandatario sin victorias, sin ideas, perdido en una derrota tras otra, un presidente que no es líder, sino preso de un fantasma que ya no tiene voz ni mando.

Diego Felipe Dorado Collazos.

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