Por: Columnista invitado

El remedio y la enfermedad

El aparente alivio al bolsillo de los contribuyentes que decidió el Concejo en primer debate al cobro por valorización no es más que eso, aparente.

Hace un mes cuando iniciaron las protestas en Bosa, Engativá y Suba, la Alcaldía y el Concejo anunciaron que buscarían corregir esos problemas y que además garantizarían la construcción de obras en localidades que no pueden pagarlas. Nada de esto se consiguió.

La alcaldía creyó ser más sagaz que el Concejo y no se conformó con solucionar a los problemas del acuerdo 180 sino que propuso la construcción de pasos a desnivel en la Caracas –sin estudios de factibilidad y pagados únicamente por los vecinos-; el mantenimiento vial en tres localidades; excluir un grupo de obras que tenían financiación asegurada y amarrarlas a un cupo de endeudamiento inexistente como forma de presión para que el Concejo lo aprobara; y acabar de tajo unas obras en el borde norte de la ciudad.

Por su parte, los cancheros concejales tampoco desaprovecharon la oportunidad para imponer su voluntad y de paso hacer una sutil movida donde se publicita la exclusión de parques y compra de predios del actual cobro como un ahorro, sin considerar que el supuesto beneficio debe ser asumido por el IDU, ya no vía valorización sino con impuestos ordinarios, con el agravante de que esta entidad no tiene presupuesto para ello y las obras nunca llegarán. Es simple, los ciudadanos igual pagarán una cifra casi idéntica de una forma o de otra. Además, lo que salió en primer debate del Concejo solo aplaza el problema, prorroga por un año cobros pendientes por sumas cercanas a los 1.5 billones, que además son deficitarios para lograr las obras que dicen van a financiar, porque para completar el circulo vicioso, cuando se aprobaron estos proyectos no estuvieron respaldados con estudios que permitieran conocer su costo real, o incluso su necesidad.

En conclusión, mientras sigan las peleas políticas y no se superen los disensos entre Alcaldía y Concejo, o al menos se establezcan canales fluidos de comunicación, los únicos afectados serán los ciudadanos. No quiero imaginar un escenario donde por no responder correctamente a las peticiones de los bogotanos, terminemos pidiendo a gritos que es mejor dejar las cosas como estaban.

 

* Angélica Lozano, concejal progresista.

 

 

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