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hace 4 horas
Por: Luis Felipe Henao

El renacimiento del río Bogotá

Hace solo una década la descontaminación del río Bogotá se veía como una tarea imposible. Parecía una locura que un río que según la CAR ha recibido más de ocho millones de toneladas de basura, con niveles de oxígeno disuelto cercanos a cero y altas concentraciones de DBO5, SST y coliformes fecales, pudiera renacer de las cenizas. Sin embargo, en los últimos años se viene implementando un proceso de descontaminación diseñado sobre modelos aplicados en ríos emblemáticos como el Támesis, el Sena o el Han, que hoy son lugar de encuentro de miles de personas y especies naturales.

Las fuertes inundaciones que se presentaron con ocasión del fenómeno de El Niño en los años 2010 y 2011 afectaron gran parte de nuestros territorios y condujeron a la implementación inmediata de una política nacional para la gestión y atención de riesgos y desastres. En esa época, uno de los principales temores era que el río Bogotá, conocido por sus altísimos niveles de contaminación, se desbordara en las localidades de Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba, así como muchos de los municipios ubicados en sus orillas como Chía, Cajicá, Cota, etc. Sin embargo, hoy el río viene sufriendo una profunda transformación.

En un proceso llevado en silencio y acatando los términos de la sentencia dictada por el Consejo de Estado, la CAR Cundinamarca junto con el Distrito y otras entidades iniciaron acciones significativas para recuperar este afluente. Se pasó, a lo largo de sus 110 kilómetros lineales, a un ancho de 60 metros, el doble que hasta hace poco tenía, y su capacidad ha pasado de 100 m³/s a 200 m³/s, recuperando su vaso al extraerle más de nueve millones de m³ de residuos de toda índole y dotándolo de más de seis millones de metros cuadrados de tierra que antaño no tenía.

Desde Soacha y hasta Cajicá, todo el río esta transformado, se ve ancho, robusto, con mejor velocidad, sin que estas intervenciones hayan alterado su trazado natural, lo cual le da la enorme potencialidad de convertirse en el eje estructurante del desarrollo ordenado de la región. Otra tarea que en paralelo ha adelantado la CAR es dar pasos firmes para evitar que a nuestro río le lleguen aguas residuales domésticas, con la construcción de la PTAR Salitre, que hoy día es la obra de saneamiento básico más grande que se ejecuta en toda América. Esta planta tratará un caudal medio de 7,1 m³/s con cobertura a más de 3,5 millones de habitantes de Bogotá, la cual ha sido reconocida por expertos internacionales como un modelo de gerencia y de ejecución a seguir en este tipo de megaproyectos, donde no solo se han cumplido a cabalidad sus cronogramas e hitos, sino que avanza ya en más de un 80%, lo cual da la tranquilidad de que entre en operación el próximo año.

A ello se agrega el papel definitivo que tuvo la CAR para lograr, junto con el alcalde Peñalosa y el gobernador Rey, el cierre financiero para la plena ejecución de la PTAR Canoas, cuyo costo de obra ha de superar los US$1.200 millones, con lo cual se garantiza que a 2025 se tenga tratamiento pleno de la totalidad de las aguas residuales que se originan en Bogotá y la vecina Soacha, esto es el 80% de la contaminación que hoy le llega a este querido río.

Visión de largo plazo y trabajo interinstitucional coordinado hacen que hoy día confiemos en que en poco tiempo el río vuelva a ser un punto de encuentro ecológico y cultural, y no el foco de contaminación que fue durante décadas.

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2019-11-14T09:19:28-05:00

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2019-11-14T15:33:35-05:00

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El renacimiento del río Bogotá

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