El resucitado

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“Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”, dice una frase atribuida indistintamente a varios autores castellanos y al francés Pierre Corneille. Su origen puede ser discutible, pero no la exactitud con la que describe un fenómeno recurrente en la vida política. La falta de memoria colectiva lo propicia hasta en los países más adelantados, como se puede apreciar hoy por la amenaza de resurrección de Donald Trump en Estados Unidos.

En Colombia abundan los ejemplos de políticos resucitados y parece que muy pronto se agregará otro nombre a la lista. Ya se lo está mencionando entre los posibles aspirantes a la Presidencia en 2022. No importa que haya salido cuestionado de la Fiscalía General de la Nación en medio del escándalo de Odebrecht. Tampoco, que hace apenas unas semanas el presidente Iván Duque hubiera tenido que desistir de nombrarlo como embajador de Colombia en España por la indignación que esa posibilidad generó en organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y sectores políticos en ambos lados del Atlántico.

Su reciente reaparición mediática podría ser el primer paso para reanudar su larga trayectoria pública, en la que ha usado más de la cuenta la puerta giratoria entre los sectores público y privado, pero en esta oportunidad las cosas podrían resultarle más difíciles. Debemos a dos destacadas periodistas la información suficiente para concluir que ya es tiempo de que llegue el fin de la carrera pública de Néstor Humberto Martínez, como lo afirmó una de ellas, Cecilia Orozco Tascón, en una columna publicada el 26 de enero pasado en El Espectador. La gota que rebasó la copa para ella fue el cúmulo de graves revelaciones hechas por el exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno, hoy en prisión, en la entrevista que María Jimena Duzán publicó en su canal de YouTube.

Aun sin conocer otros antecedentes, en cualquier país serio bastaría lo que descubre esa entrevista para que se cumpliera el vaticinio de Cecilia Orozco. Pero estamos en Colombia, donde “en más de una ocasión sale lo que no se espera”, como escribió José Manuel Marroquín en su célebre poema. No es aventurado pensar que los cacaos de la política y los negocios que en el pasado utilizaron sus servicios de abogado estén elucubrando el lanzamiento de la candidatura de Martínez, quien ya debe contar con el respaldo de algunos de ellos.

Si la supuesta candidatura resulta cierta, lo menos que puede pedirse es que Martínez aclare las dudas que persisten sobre sus actuaciones en la Fiscalía, especialmente en la investigación del caso Odebrecht, cuyo principal testigo, Jorge Enrique Pizano, y su hijo Alejandro murieron en noviembre de 2018 en circunstancias que todavía siguen en el misterio. Como es sabido, el entonces fiscal cerró el caso en enero de 2019 cuando las pesquisas todavía estaban incompletas, por lo cual la Procuraduría, a cargo de Fernando Carrillo, apeló la apresurada decisión. En manos del Juzgado Penal Transitorio de Funza, que reabrió la investigación, está la tarea de atar los cabos que el resucitado dejó sueltos.

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