El retiro de Carrasquilla

Carrasquilla actuó como asesor privado en contra de lo que ahora debe proteger como funcionario público, según el artículo 3 del Decreto 4712 de 2008 que establece las funciones para un ministro de Hacienda en Colombia.

¿Contribuir al control y detección de operaciones relacionadas con el lavado de activos y evasión tributaria? Pero si Carrasquila tuvo la mala suerte de aparecer en el escándalo de los Panama Papers, con la sociedad Navenby Investment Group Inc. y cuya utilidad en el negocio de bonos agua no ha podido explicar y que mantuvo oculta hasta que Daniel Coronell la sacó de la oscuridad típica de ese paraíso fiscal, utilizado para lavar dinero y no pagar impuestos.

¿Asesorar y asistir a las entidades territoriales, como son los municipios, en materia de administración pública, especialmente en los temas de eficiencia adminstativa y fiscal y fijar sus políticas de financiamiento? Pero si Carrasquilla fue quien diseñó la más perjudicial trampa de deuda contra 117 municipios vista en este siglo, amarrando mediante contratos de crédito con cláusulas abusivas como un elevado interés, nunca visto en la Bolsa de Valores de Colombia, y la obligación de aguantarse dicho interés por 19 años, así tuvieran cómo pagar anticipadamente.

Aunque recibió $22.657 millones mientras duró este negocio en manos de Fiduciaria Alianza antes de que Findeter, con el dinero de los colombianos,  tuviera que recibir semejante entuerto financiero, Carrasquilla y sus socios iban por los $159.000 millones que hubieran quedado al final de los 19 años de calvario para los municipios, pues se estipuló: “Cuenta Fiduciaria de Reserva de Servicio a los Bonos. Los remanentes de esta Cuenta Fiduciaria serán transferidos al Fideicomitente una vez los Bonos hayan sido pagados en su totalidad”. El fideicomitente era Andrés Florez, socio de Carrasquilla en Konfigura y en Navenby en Panamá.

Andres Felipe Arias trabajó para Alberto Carrasquilla en 1996, cuando coincidieron en el Banco de la República, y ambos fueron absueltos en sus respectivas mociones de censura, pero tal vez ahí no paren sus coincidencias. La mayoría de congresistas lo defienden con adjetivos, pero sin desmontar las pruebas en su contra, pues en politiquería el poder de una tajada de erario pesa más que lo hechos, como cínicamente lo prueba Odebrecht que, al igual que Carrasquilla, sigue tan campante en Colombia, como si nada.

@jrobertoacosta1       

jrobertoacostaopinion@gmail.com

 

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