Máquina de moler

El retiro

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Amigos y amigas: estas cortas líneas solo tienen el propósito de agradecer su espontánea lectura de mis columnas; el próximo mes de julio estaré cumpliendo once años de estar publicando “Máquina de Moler”, cuya filosofía fue perfectamente resumida en el homenaje en 2019, durante el primer evento del Bogotá-Madrid Fusión, cuyos organizadores en unión con la Cámara de Comercio de Bogotá me hicieron un reconocimiento, y a la vez develaron mi personalidad ante un amplio público de apasionados por los avatares de la gastronomía, conformado por muchos de ustedes (mis lectores), tal como pude constatar minutos más tarde, cuando fui felicitado por una inmensa cantidad de personas que se presentaron como lectores de El Espectador. El 10 de noviembre Benjamín Lana, director general de Madrid Fusión, en sus palabras de reconocimiento expresó: “No hay muchos colombianos que hayan hecho a pie tantos kilómetros por su país como Julián Estrada y aún menos que conozcan y distingan con precisión de buen cirujano si un sancocho o un mote es de aquí o de quince kilómetros más allá. Hay poquísimos que hayan sido capaces de armar una teoría culinaria de Colombia, de pensar en su conjunto la diversidad para entenderla de verdad, para decir con conocimiento de causa que no se puede hablar de cocina colombiana sino de cocinas colombianas, porque esto es un continente gastronómico…” y más adelante añade: “Le hemos leído travestido en Doña Gula en más de 300 deliciosos artículos sobre cocina popular colombiana, de platos que asombran al mundo, como el nonato de Popayán o el vinagre de carambolo. Y le hemos escuchado fascinados explicando el país a través de sus gentes más humildes con una ilusión contagiosa. Es un sabio de los de antes que anda por el mundo sin darse importancia, sin molestar a nadie, poniéndote un platito o una idea encima de la mesa para que te tiente”. Ese día en una confusa sensación de máxima alegría y recatada nostalgia, tomé la decisión de finalizar con mi seudónimo (con el que también escribí durante más de quince años en un periódico de Medellín) y así mismo decidí solicitar a la dirección de este periódico la posibilidad de seguir escribiendo, firmando con mi nombre. Próximamente estaré escribiendo una nueva columna titulada “Caldero de Opinión”, con la cual espero poder suplir mi “Máquina de Moler”, donde rubricaré con mi nombre elementales comentarios de la vida cotidiana con los cuales intentaré demostrar la validez que tiene lo sencillo.

Muchas gracias por haber sido mis lectores y espero lo sigan siendo.

Doña Gula, Julián Estrada Ochoa.

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