El retorno de los autos de fe

Noticias destacadas de Opinión

En el artículo de la semana pasada hacíamos alusión a los más de 150 intelectuales que habían firmado una carta por parte del activismo progresista estadounidense denunciando una creciente “intolerancia” hacia ideas discrepantes. Como era de esperarse, dicha misiva desató la ira santa de la izquierda intolerante, aquella izquierda que ha convertido la “corrección política” en su nuevo dogma. Varios de los firmantes de la carta, ante la presión de sus pares en la izquierda, han hecho público su arrepentimiento. Es el retorno de los autos de fe, ceremonias públicas que la Inquisición celebraba con gran pompa y solemnidad. La enorme diferencia es que mientras antaño los autos de fe se solemnizaban en las plazas públicas, hoy tanto las condenas como los arrepentimientos se hacen públicos a través de las redes sociales.

La periodista de El País de España Amanda Mars trae a colación unos recientes autos de fe: “El caso de la escritora Jennifer Finney Boylan, una de las firmantes, ha sido uno de los más sorprendentes, ya que tras el revuelo que ha generado el escrito se ha retractado. «No sabía quién más iba a firmar esa carta. Pensé que significaba respaldar un mensaje bienintencionado, aunque vago, en contra del señalamiento en internet. Sabía que Chomsky, Steinem y Atwood estaban ahí, y pensé: ‘Buena compañía’. Tendré que cargar con las consecuencias. Lo siento mucho», señaló. A muchos de los firmantes se les ha echado en cara que aceptaran sumarse junto a algunas de las personalidades que ahí aparecen, y a otros simplemente se les ataca por la posición de «privilegio» que ocupan. La escritora y columnista Meghan Daum se defendía aclarando que «es el deber de gente con una tribuna plantarse y denunciar lo que está pasando». La historiadora Kerri Greenidge, afroamericana, tuiteó por la mañana que había pedido a Harper’s que quitara su nombre. La revista respondió que había confirmado cada firma, incluida la suya, pero que atendería su petición. Al mediodía Greenidge restringió la visibilidad de su cuenta de Twitter, que pasó a ser privada”. La última en ser castigada por los modernos inquisidores es la editora de The New York Times Bari Weiss, quien fue forzada a renunciar por el sistemático “matoneo” de los otros periodistas. Weiss afirma sobre el NYT que en realidad el editor de última instancia es Twitter. Para Jeffrey Tucker, en dicho periódico el dogma ha reemplazado el periodismo, y la ideología ha desplazado los hechos.

De acuerdo con el presentador Greg Koukl, “tolerante hoy significa que está de acuerdo con lo políticamente correcto, es decir, posiciones izquierdistas. Eso es todo lo que significa. Esto es fácil de mostrar: nombra una posición que difiere de la izquierda en que no se etiquetan como intolerantes. Cuando difieres con la izquierda sobre cualquier tema, y quiero decir cualquiera, las personas que dicen ser tolerantes no atacan tu posición; ¡te atacan a ti! Te etiquetan, como dice Dennis Prager, SIXHIR: sexista, intolerante, xenófobo, homofóbico, islamófobo, racista...”.

Apostilla. A junio de 2020, España ha cerrado siete de sus 15 térmicas de carbón, y en los próximos años piensa cerrar las restantes ocho. En Colombia se han autorizado una docena de nuevas térmicas y el Gobierno afirma que, enseñándole a la banca a financiar estos proyectos, hay que seguir apostándole al carbón. ¿Realismo mágico o admirable vocación didáctica?

Comparte en redes: