Por: Cartas de los lectores

El supuesto uribista del no-conflicto

La intencionada omisión conceptual en relación con el conflicto colombiano denota graves fallas de orden epistemológico por parte del expresidente Álvaro Uribe.

Son fallas conceptuales graves, pues su forma de proceder, además de posibilitar el incremento de la violencia física, lo que instaura es la violencia simbólica, que tiene la consecuencia de ignorar un conflicto social, político y militar con más de sesenta años en la historia del país. El exmandatario, cuyo discurso es poderoso por su misma condición de expresidente, lo que establece es la negación de la certeza y del juicio del sentido común. Es como si una madre tuviera un hijo con fiebre y se negara a reconocerla, incluso ante las opiniones de médicos y familiares. Una madre en esas condiciones es una persona alienada. Cuando el expresidente Uribe afirma que no hay conflicto en Colombia, simplemente borra todo el desarrollo intelectual de las ciencias sociales y humanas en Colombia y descalifica además el sentido común de todos los colombianos. El argumento del expresidente involuciona la reflexión lograda sobre el conflicto social y político colombiano, a una versión anquilosada en conceptos vulgares y empobrecidos similares a muchos de los conceptos que se manejaran en el siglo XIX. Es un argumento que nos llevaría, de ser cierto, a introducir nuevamente conceptos como los de superioridad racial, y negación de lo social, como elemento básico construido por las ciencias sociales y humanas desde el siglo XIX. La guerrilla o los terroristas, bajo el esquema cuasi-conceptual del señor Álvaro Uribe, serían entonces simplemente “objetos de aniquilación” y no “objetos de reflexión”. Asumir un grupo humano, cualquiera que sea su condición política o ideológica, como “objeto de investigación” fue uno de los adelantos que instauraron las ciencias sociales desde finales del siglo XIX. Hacerlo es un camino hacia la paz. Por el contrario, asumir a un grupo humano como “objeto de aniquilación” introduce en la espiral de la violencia. Si bien es cierto que las Farc y el Eln son hoy causas de la violencia, en su origen histórico, particularmente las Farc, nacieron como consecuencia de la violencia ejercida por el Estado. En la línea del tiempo, estos grupos se introdujeron en la espiral de la violencia y como ya se dijo son tanto causa como consecuencia. Pero lo que sí se hace claro es que no son convenientes los enfoques reduccionistas sobre el conflicto armado colombiano, tal como el manejado por el expresidente Uribe. El discurso de Uribe es un insulto a la inteligencia de los colombianos, nos trata como “objetos de imposición”.

 

Felipe Cárdenas Támara. Bogotá.

 

Envíe sus cartas a [email protected].

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores