Por: Cartas de los lectores

El tenis colombiano, una meta común

La clasificación de la selección masculina colombiana de tenis a las finales de la Copa Davis puede traer beneficios más allá de la estadística deportiva y el impulso mediático, pero sobre todo el valor económico que supone este triunfo del tenis colombiano en el nuevo formato de la Copa Davis.

Invertir bien ese dinero y hacer mucho con poco, en un deporte costoso como el tenis, será la misión y responsabilidad de la Federación Colombiana de Tenis y su junta directiva.

Con el nuevo y controvertido circuito de tenis: ITF Transition Tour, me gustaría decir que en el futuro cercano no hay otra alternativa que hacer por lo menos un torneo profesional 25K femenino en Colombia para la camada de jugadoras colombianas, que están en la transición de júnior a profesional, y que verdaderamente quieren hacer carrera en el tenis.

Para no herir susceptibilidades, no voy a decir nombres, pero más allá de la realidad de Emiliana Arango y María Camila Osorio también puede haber futuro en el tenis femenino.

El año pasado pude estar en el torneo profesional femenino 15K en Bogotá, Copa Federación Colombiana de Tenis, en el Club de Tenis El Campín, y pude ver entusiasmo y ganas. Iba con otra perspectiva e incluso me fui con ilusión.

“Si volviera atrás, lo que haría es reclutar muchos niños, repartir raquetas y competir. Los sobrevivientes serían los mejores”. Esas eran las palabras del prestigioso profesor de tenis Nick Bollettieri en su andar en Colombia, cuando estuvo en una presentación del torneo WTA de Bogotá.

Este debería ser otro objetivo de inversión de ese dinero que se ha ganado el tenis colombiano: los niños. Colombia es una nación joven y el tenis no es la excepción. Con los aciertos y errores de algunos extenistas colombianos, siempre quedará la experiencia como enseñanza.

Quiero imaginar que los padres de María Camila Osorio vieron un letrero que decía: “Aprenda a jugar tenis” donde aprendió la niña Fabiola Zuluaga, la mejor jugadora de tenis de la historia de Colombia.

En el presente, Alejandro Falla es el entrenador de María Camila Osorio. ¿Quién mejor para enseñarle qué piedras no puede pisar en su inicio de carrera, mientras María Camila aprende criterios propios?

Hoy el tenis masculino le puede dar un impulso al tenis femenino, mañana serán las jugadoras colombianas en la Fed Cup las que dominarán el tenis en Sudamérica, y el “favor económico” será de vuelto, con muchos intereses.

Emiliana Arango, María Camila Osorio y otro talento trabajado serán la razón de muchos niños que quieran coger una raqueta. Quizás habrá nacido otro campeón.

Cristhian Camilo Gigli, Bogotá

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