Por: Mary Lou Higgins

El tesoro de la biodiversidad bajo la ilusión del oro

El pasado 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, recibimos con mucha emoción la designación de un nuevo sitio Ramsar para la región y el mundo: el humedal de los Llanos de Moxos, que cubre más de 6,9 millones de hectáreas, un tamaño equivalente a Holanda y Bélgica juntas.

Esta zona, ubicada cerca de la frontera entre Bolivia, Perú y Brasil, está formada por sabanas tropicales regidas por ciclos estacionales de sequías e inundaciones y es valorada por su rica diversidad natural, pues alberga a 131 especies de mamíferos, 568 de aves, 102 de reptiles, 62 de anfibios, 625 de peces y al menos 1.000 de plantas. Algunas de éstas, como la nutria gigante y el delfín rosado, han sido clasificadas como especies vulnerables, en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción, y por eso es alentador saber que ahora, bajo esta declaratoria, estarán mejor protegidas.

Este anuncio no sólo muestra el gran compromiso del gobierno de Bolivia para conservar entornos estratégicos, sino que nos hace preguntarnos, una vez más, qué pasa en Colombia con las decisiones que deben tomarse para proteger algunos de nuestros ecosistemas más importantes. Mientras la locomotora de la minería avanza a todo vapor, la conservación y la búsqueda de la sostenibilidad aparecen menos en la agenda política, cuando las necesitamos más y con urgencia.

Hace más de dos años estamos esperando la designación de la Estrella Fluvial de Inírida como un nuevo sitio Ramsar para Colombia. Pero también debemos estar atentos a lo que suceda con el Parque Natural Nacional Yaigojé Apaporis, declarado en 2009 con el respaldo de las comunidades indígenas macuna, tanimuca, letuama, cabiyari, barazano, yujup macu y yauna, y el cual hoy se encuentra en riesgo de sufrir una revocatoria que lo podría convertir en zona minera, respondiendo a los intereses y a la presencia de la empresa minera Cosigo S.A.

El Yaigojé Apaporis es el parque número 55 del país y está ubicado entre los departamentos de Amazonas y Vaupés. Cubre una extensión de 1’060.603 hectáreas y por eso es la tercera área de mayor extensión dentro del Sistema de Parques Nacionales. Es una zona extraordinaria en biodiversidad y sagrada para las comunidades, y su futuro está ahora en las manos de la Corte Constitucional, que tiene que determinar si la consulta previa surtida para su declaratoria cumplió con los requisitos legales.

Continuaremos celebrando con Bolivia mientras esperamos, muy atentos, el concepto favorable del Ministerio de Minas y Energía para la creación del nuevo sitio Ramsar de la Estrella de Inírida y el de la Corte Constitucional para que mantenga la declaratoria de Parque Natural Yaigojé Apaporis. Con estas decisiones, y de la mano de las culturas tradicionales que han convivido con estos paisajes por cientos de años, estaríamos contribuyendo a la construcción de un imaginario digno de un mejor futuro y a una opción de desarrollo apropiado para estas zonas absolutamente únicas.

 

* Mary Lou Higgins, Directora del Programa Subregional Amazonas Norte & Chocó-Darién WWF.

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