Por: Iván Mejía Álvarez
Hablemos claro

El Timonel

Los técnicos cada vez prestan más atención a las virtudes y defectos de su mediocentro, ese timón imaginario que guía el barco, entre la proa y la popa, ubicado en el cuarto de máquinas, el mediocampo, por donde discurre el juego.

Algunos prefieren que su timón sea de corte defensivo, tipo Casemiro, mientras que otros, cada día más, buscan un mediocentro de corte más agresivo, que maneje las maniobras atacantes, pero tenga versatilidad táctica para ser el paladín defensivo, como Busquets.

La tendencia de los bloques en el fútbol moderno, armonizando defensa y ataque, hace necesario que ese volante de marca pueda unir, ligar, mezclar las vertientes del juego. Cuando el timón es solo de corte defensivo, el bloque como tal se hará largo y difícilmente compactable. Cuando ese volante es muy atacante y no llega a posiciones defensivas, el bloque se romperá en el fondo y será permeable. El equilibrio, siempre el equilibrio, para hacer las dos funciones es la clave del asunto.

Carlos Sánchez, en Colombia, es un volante central con referencia netamente defensiva. Se incrusta en el medio de la zaga con la referencia de cubrir la espalda del central que va al costado para relevar al marcador que ha pasado al ataque. Soporta el juego defensivo y marca los puntos de presión en la línea de pase del mediocampo enemigo.

Muchos técnicos prefieren que la sala de máquinas tenga dos timoneles, incluida Colombia, para lograr una defensa de posición y referencia. Para los equipos que juegan con un 4-4-2 es fundamental el complemento de sus centrocampistas internos y, si el plan de juego es defensivo, con tendencia a atacar a partir de la recuperación de la pelota, es casi que obligatorio.

La teoría de los bloques, compactando líneas, llevará a parejas como Khedira-Kroos, Casemiro-Paulinho, Busquets-Koke, Tapia-Yotún, Kanté-Tolisso, a funcionar como un todo para lograr la doble misión de cortar juego y entregar la pelota a un compañero, es decir a la recuperación.

A pocos días de su estreno ante Japón, Pékerman debe estar meditando entre Aguilar, el mixto de su preferencia, por conocimiento de Sánchez; Barrios, el doble pivote que le asegura marca pero le quita salida y ligazón atacante; y Matheus, que le puede dar las dos vertientes, defensiva y ofensiva.

En el cuarto de máquinas, donde se cocina toda la operación, la decisión del técnico marcará el rumbo de la nave y establecerá si Colombia será atacante proactiva o defensiva reactiva, a partir de la posesión o la recuperación.

 

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