Por: Augusto Trujillo Muñoz

El Tolima antes del Tolima

Por estos días el Tolima se está vistiendo de Constitución. Hace doscientos años las provincias de Mariquita y Neiva, diseñaron la primera expresión institucional producida en lo que hoy es el Tolima Grande.

El 21 de junio se aprobó la Constitución de Mariquita y el 31 de agosto la de Neiva. Con ellas se cierra el ciclo de “la primera república”, abierto con las constituciones de Cundinamarca y Tunja, aprobadas en 1811.

Así nació la vocación constitucional de Colombia. De acuerdo con el Acta del 20 de julio, cada una de las provincias existentes tendría que darse su propia Constitución y todos ellas se agruparían luego en las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Cundinamarca aprobó la primera el 4 de abril de 1811 y Neiva la última el 31 de agosto de 1815. La de Cundinamarca fue, por cierto, la primera constitución de la historia que se escribió en idioma español.

Por su parte la constitución de Mariquita se aprobó el 21 de junio, en la ciudad de Honda. Consagró ella el principio de la supremacía constitucional al establecer que la Carta sería “la ley suprema del estado en toda la extensión de su territorio”. Y quiso garantizar el imperio del derecho al prescribir que “en ningún tiempo y por ningún caso podrá suspenderse el imperio de la Constitución”.

En ese marco surgen una vocación constitucional y una tradición de respeto por las normas jurídicas. Dirigentes como José León Armero, Nicolás Manuel Tanco, José Ignacio Lucena, quisieron proyectar hacia el futuro el talante de “la primera república”, que no es hija de la guerra sino del derecho. Me atrevo a decir que lo lograron, a pesar de los enfrentamientos civiles que conoció el siglo xix.

Resulta oportuno transcribir un texto del intelectual conservador Joaquín Estrada Monsalve: “En Colombia han primado siempre las bibliotecas sobre los laboratorios y, por eso, entre nosotros la realidad ha sido una encarnación del espíritu…De los libros llegados en la última goleta trasatlántica surgían las polémicas; de éstas, los bandos, de los bandos los campamentos; de los campamentos las constituciones”.

Las Provincias de Mariquita y Neiva, que fueron el Tolima antes del Tolima, conformaron el Estado soberano en 1861. En el Tolima nacieron no pocos de los más grandes juristas de Colombia en toda su historia; pensadores que privilegiaron el derecho sobre la arbitrariedad y la política sobre la guerra. José León Armero abre y José María Samper cierra un período casi centenario de la historia del pensamiento jurídico tolimense en el siglo xix. Miguel Abadía Méndez y Alfonso Palacio Rudas hacen lo propio en el siglo xx.

De alguna manera, toda esa historia tiene impreso el sello de “la primera república”. Y en el caso de Armero, un hondo sentido de devoción por los valores local/provinciales. Ese es el otro eje de las celebraciones que, a partir de este fin de semana, se celebran en El Espinal, en Mariquita, en Ibagué, y en otros municipios del Departamento. Es un buen mensaje de los tolimenses en estos tiempos de re-centralización.

*Ex senador, profesor universitario, @inefable1

 

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