Por: Hugo Sabogal

El toque femenino

La presencia de la mujer en la elaboración de vinos es relativamente nueva en el panorama internacional. Hasta hace poco tiempo, la enología había sido una carrera masculina, y sólo un par de casos a ambos lados del Atlántico, constituían las excepciones a la regla.

Antes de meterme en materia, vale la pena señalar que el tema de géneros en esta antigua actividad ha dependido más de usanzas milenarias que de una envidiosa apropiación laboral.
 
La viticultura es una actividad demandante. Gran parte del año transcurre a cielo abierto, obligando a profesionales y operarios a pasar largas horas con la espalda al sol y la nieve hasta las rodillas, podando plantas, eliminando hojas secas, cortando racimos, cargando pesadas cajas hasta los puntos de recolección, y dedicando días y noches al cuidado de las fermentaciones, removiendo mostos, probando muestras y  mezclando el contenido de tanques y barricas.
 
Un repertorio de tareas de esta índole estaba reservado, por tradición, a la fuerza masculina, tal y como lo fue la caza, la pesca y, en general, la faena de buscar alimentos para la familia.
 
En este entorno primitivo, sin embargo, la mujer desempeñaba otras labores importantes, como la de identificar con su nariz aquellos alimentos en mal estado, o la de cocinar y cerciorarse de nutrir adecuadamente a la prole. 
 
Si el hombre se valía de su vista y de su oído para sobrevivir en el medio salvaje, la mujer aportaba su olfato y su destreza para bien del hogar. No en vano se ha argumentado que la mujer le lleva al hombre una notoria ventaja a la hora de oler, saborear y catar vinos. Sin duda, esta habilidad ha sido clave para facilitar su ingreso al complejo mundo de la enología.
 
Al hablar de precursoras, es inevitable resaltar el nombre de la española María Isabel Mijares, quien después de estudiar ciencias químicas en la Universidad de Madrid, se especializó en enología en la Universidad de Burdeos, bajo la envidiable batuta de Emile Peynaud, considerado el pontífice de la cata. 
 
Peynaud la acogió académica y profesionalmente, y le abrió un nuevo horizonte laboral. Mijares ha dedicado décadas a elaborar vinos en Europa y el Nuevo Mundo, y ha sido igualmente clave en la profesionalización del oficio de escribir y comunicar los secretos de la bebida.
 
En nuestro continente, el caso más destacado lo representa la argentina Susana Balbo, quien fue la primera mujer graduada como enóloga en el Cono Sur. Balbo ha sido un eje fundamental en el desarrollo de emblemáticas bodegas como Catena Zapata, y hoy dedica su tiempo y creatividad a Dominio del Plata, su bodega personal, de donde salen reconocidas etiquetas como Brioso, Ben Marco y Críos. En la actualidad, Balbo es presidenta de Wines of Argentina, entidad responsable de promover los vinos de su país en el mundo. Recientemente, la revista europea Drink Business la nombró Mujer del Año.
 
Balbo le ha abierto el camino a colegas y compatriotas como Andrea Marchiori, quien forma parte esencial del proyecto de Viña Cobos. Y a Carola Tizio (Bodega Vicentín), Paula Borgo (Bodega Séptima), Celia López (Bodega Navarro Correas), Lorena Mulet (Bodega Cruzat Larraín), Estela Perinetti (Bodega Escorihuela y Bodega Caro), Juliana Rauek (Finca Las Moras) y decenas de otras jóvenes y talentosas mujeres.
 
En Chile, la bandera femenina en el mundo del vino la ha izado Cecilia Torres, encargada de los ejemplares más respetados de Viña Santa Rita. Y tras ella han venido Cecilia Guzmán (Haras de Pirque),  Irene Paiva (Viña Vistamar), María Luz Marín (Viña Casa Marín),  Ana María Cumsille (Viña Altair) y Paola Muñoz (Casa Lapostolle), entre otras.
 
En España, el ejemplo de Mijares lo han seguido Anne Cannan (Clos Figueras), Beatriz Paniagua (Finca Constancia), Mercedes López (López de Heredia), Josefina Piñol (Celler Piñol), Sara Pérez (Mas Martinet y Bodega Venus), María Vargas (Marqués de Murrieta), Begonia Jovellar (Bodega Vega-Sicilia) y otras más.
Es una tendencia que, por fortuna, no tiene retorno.
 
Nota: Isabel Mijares, Susana Balbo, Celia López y Juliana Rauek serán protagonistas en la próxima edición de Expovinos, a finales de julio.

 

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