Por: Saúl Pineda Hoyos

El Universo es el límite

Este es el sugerente título de un libro que publicó a finales del año pasado el excanciller Guillermo Fernández de Soto, con el sello editorial de la Universidad del Rosario.

Se trata, sin duda, de un texto de gran vigencia en un momento en que el país vuelve a recuperar la senda de la institucionalidad y supera el aislamiento internacional.

A cinco meses de su entrega, que coincidió con la creación del Consejo Colombiano de Relaciones Internacionales (CORI), las similitudes con los principios que hoy orientan la política exterior colombiana son impresionantes. Fundamentado en una sólida lectura de las tendencias globales, hoy más desafiantes que nunca, el libro llama la atención sobre la necesidad de que el país construya un nuevo liderazgo en las relaciones regionales y hemisféricas, a partir de un principio que el excanciller bautiza como “réspice omnia” (mirar el universo, mirar el conjunto).

Las consecuencias de este enfoque, a juicio del autor, son ineludibles. La integración de América Latina como un proyecto político que trasciende el ámbito económico y comercial; la articulación de la agenda de seguridad y de inclusión social; el mejoramiento de la infraestructura regional; la construcción de una agenda de productividad y competitividad entre nuestros países; la defensa conjunta del agua y la biodiversidad, así como la integración energética.

No duda tampoco el excanciller Fernández de Soto en señalar las claves para afianzar un nuevo liderazgo regional de Colombia: la construcción de un sólido consenso interno alrededor de la defensa de los intereses nacionales; la recuperación de los espacios multilaterales de inserción con los cuales cuenta el país en el ámbito regional y hemisférico; las aproximaciones innovadoras con países estratégicos en nuestras relaciones externas; la práctica de la buena vecindad, que hoy adquiere renovada importancia; la opción por la cooperación activa y no por la confrontación estéril. Y en todo caso, la capacidad para atender a las expectativas nacionales sin perder de vista los compromisos con la comunidad internacional, sobre todo en materia de cuidado de los canales institucionales y la defensa de los derechos humanos.

Cinco meses después, entiendo mucho mejor que el presidente Santos haya decidido prologar este apasionante testimonio de la política exterior colombiana con tanta generosidad en sus comentarios.

* Director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas - Universidad del Rosario.
 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Saúl Pineda Hoyos

¿Bogotá Borbónica?

¡Sindéresis!

Chocó indignado

Ciudades atractivas

Camino propio a los TLC