Por: Hernán Peláez Restrepo

El vecino

Fue Richard Páez el técnico más importante que organizó y puso en circulación el fútbol de Venezuela.

Él estuvo muy próximo a estrategas colombianos y supo despertar, sobre todo en los llamados andes venezolanos, la pasión por la vinotinto. Se marchó y hoy el joven César Farías, su discípulo, buscará ante nosotros olvidar el último juego en Buenos Aires y mortificar a nuestra selección.

El fútbol venezolano comenzó ofreciendo espacio a las colonias de extranjeros. De allí el Galicia, el Deportivo Italia, Portuguesa de Acarigua, que en su momento identificaron a los inmigrantes de España, Italia y Portugal que buscaron en Brasil a bajo costo jugadores para repotenciar su juego, llegando con bajo perfil al Anzoátegui, un jugador que con los años fue de la selección brasileña al Mundial de 1978. Nadie menos que Nelinho, un estupendo lateral derecho con potente pegada al balón. Hoy en día la presencia de numerosos jugadores colombianos, también a bajo costo, le dan dimensión a un campeonato donde equipos como el Táchira del momento y el mismo Caracas animan la Copa Libertadores.

Para enfrentarnos disponen de un grupo de jugadores experimentados como son Vega, Cíchero, Rey y Rojas, éstos últimos activos jugadores del Nacional, y un goleador en España como es Juan Arango, sin olvidar el aporte de Maldonado. En ellos están las claves para que Colombia sepa a qué atenerse.

Desde 1969, en los enfrentamientos con Venezuela, Colombia ganó seis veces, empató cuatro y solamente perdió un partido, en Barranquilla, en noviembre de 2003 para las eliminatorias al Mundial de Alemania 2006. Y después, en Maracaibo, apenas empatamos a cero, en 2005.

Las cifras certifican superioridad de Colombia, la historia puede pesar, aunque en el presente nadie gana de camiseta. Por eso nuestra selección debe estar atenta, concentrada, salir sin temores, pero tampoco con excesivo respeto a una selección que por razones extrañas siempre nos enreda y complica la vida.

Los tres puntos en Puerto Ordaz contienen mucho pensando en el futuro. De ahí que con dos delanteros movedizos y rápidos, Colombia debe tener capacidad para ganar. Hay que salir con esa premisa, a ser dueños de las situaciones. Ahí veremos si nuestros jugadores tienen la sangre necesaria para pelear esta instancia definitiva. Cada partido es un enigma, sin desconocer lo difícil que resultará vencer al vecino, pero hay con qué.

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